Rusia comenzó a retirar sus fuerzas de Siria el martes 15 de marzo después del sorpresivo anuncio del presidente Vladimir Putin, quien dijo que “la tarea que se le asignó al Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas en su conjunto ha conseguido su objetivo”.

El primer grupo de aviones rusos ya ha salido de la base aérea Hmeymim. Según se informa, Rusia mantendrá una presencia militar en el puerto de Tartus y en la base aérea Khmeimim para observar los acuerdos de alto al fuego. Amanda Paul, analista de política exterior en el Centro de Política Europea, con sede en Bruselas, analiza la noticia.

¿Cuál es el legado de la intervención rusa en el conflicto sirio?

La intervención de Rusia cambió los hechos sobre el terreno. Putin aprovechó la indecisión de Occidente de entrar en Siria y hacerse cargo de la situación. Él ha utilizado Siria para tratar de proyectar a Rusia como potencia mundial.

Putin dijo que las tropas han alcanzado sus objetivos en el país. ¿Es eso cierto? ¿Por qué ahora?

Putin –en cooperación con Irán– ha trabajado durante los últimos seis meses aproximadamente para fortalecer el régimen de Asad y al debilitar a sus oponentes, Asad ha sido capaz de recuperar una gran parte del territorio que perdió antes de la intervención rusa.

El apoyo de Rusia también ha permitido a las fuerzas de Asad reagruparse y volver a suministrarse después de años de intensa lucha. El régimen ha tomado sus ganancias en la mesa de negociaciones en Ginebra. Ahora que hay un alto al fuego –por el que los rusos también quieren tener crédito– es un momento oportuno para tirar hacia atrás. El Kremlin está satisfecho con los resultados de su intervención.

Aún así, está claro que no todos los militares rusos van a dejar Siria, ya que algunos permanecerán allí en la base aérea y naval de Rusia junto con el sistema de misiles tierra-aire de Moscú, S-400 cerca de Turquía. Rusia también tiene la intención de mantener drones.

¿Qué hay realmente detrás de la decisión de Putin?

Con Rusia también hay que esperar lo inesperado y a Putin le gusta tomar a Occidente por sorpresa. Desde que Rusia comenzó su intervención militar en septiembre, comentaristas occidentales han estado diciendo que Rusia se quedaría estancado en Siria, o que Rusia se atascaría en el pantano sirio, como lo hizo en Afganistán.

También parece mostrar que Rusia puede estar buscando una manera de salir del conflicto y lo que ha dado lugar a algunas esperanzas de Occidente de que Moscú podría estar abierto a un gobierno sirio dirigido por alguien que no sea Asad.

¿Para quién es esta decisión “para bien”?

Este movimiento tiene que ver con Rusia dejando su tabla de salvación para Asad; entonces, podría cambiar el enfoque de los regímenes de las conversaciones de paz, donde en los últimas semanas ha estado saliendo con líneas más y más rojas, que serían buenas para Occidente y otros grupos en Siria. En el caso de que Asad se adhiera a sus líneas rojas, entonces sería bueno para Rusia salir ahora, mientras están en una posición relativamente buena. Putin puede querer distanciarse de una postura de línea dura de Asad que alimenta una vuelta al conflicto.

¿Para quién es “para mal”?

En el caso de que Rusia esté reduciendo su apoyo a Asad, entonces es una mala noticia para Damasco.

¿Está más propenso el régimen del presidente Bachar al Asad a caer ahora?

Por el momento, no es probable que caiga el régimen de Asad. Ha recibido un nuevo ciclo de vida gracias a Rusia.

¿Qué papel va a seguir desempeñando Rusia en Siria?

Rusia continuará siendo un jugador importante, sentado en la mesa en las negociaciones. También ha reforzado su presencia regional mediante el establecimiento de una base aérea, que no tenía antes.

¿Qué viene ahora?

Rusia parece estar planeando centrar la mayor parte de su energía en las negociaciones para lograr una solución política al conflicto.