El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia confirmó la noche del martes el triunfo del No en el referéndum del domingo, por lo que el presidente Evo Morales no podrá presentarse a una cuarta reelección consecutiva en 2019.

La opción del No reunió un 51.31 % de los votos contra el 48.69 del Sí, detalla el reporte oficial divulgado en la ciudad de Sucre por miembros del tribunal electoral.

La presidenta del TSE, Katia Uriona, anunció la aprobación de los cómputos finales en varios departamentos con lo que el recuento alcanzó el 99.49% del total.

El No se impuso en Pando con el 54%, en Chuquisaca con el 55.23% y en Tarija el rechazo a la relección llegó al 60.16%.

De este modo, la ciudadanía se pronunció en contra de llevar adelante una reforma constitucional que hubiese habilitado al mandatario a presentarse como candidato para un nuevo período presidencial.

La última esperanza de Morales para remontar eran los votos del área rural, que tardan más en llegar a los centros de cómputo. Pero no fueron suficientes.

“Siempre hemos ganado con el voto del campo, del hermano campesino, y si ganamos, también va a ser con el voto del movimiento campesino boliviano”, había dicho Morales en un acto con indígenas en el pueblo de Sica Sica, en el altiplano de La Paz.

El domingo ya se vislumbraba una votación muy pareja y el propio vicepresidente del país, Alvaro García, había manifestado que la diferencia se definiría con poco margen de votación, anticipando un final de “infarto’’.

Por primera vez durante esta campaña los escándalos salpicaron al propio Morales, que tuvo que hacer frente a la etapa más desagradable de su carrera, después de tener que admitir que había tenido un romance y un hijo (que falleció) con Gabriela Zapata, lobista de las empresas chinas que trabajan para el Estado. Aunque el Gobierno se esforzó en tratar de desmentir la existencia de tráfico de influencias, el asunto melló por primera vez de forma directa la imagen de Morales.

Otro motivo de malestar es el enfriamiento de la economía, que, pese a seguir creciendo, está comenzando a sentir los efectos de la caída del precio internacional del petróleo, ya que Bolivia vive de la exportación de gas a los países vecinos.

El gran desafío vendrá a partir de ahora. Morales aún tiene cuatro años de gobierno. El No a la reforma de la Constitución, aunque erosiona el poder, no implica un rechazo a la continuación de sus políticas.

Sin embargo, en el partido oficialista MAS ya estarían empezando las rendiciones de cuentas.

El mismo Morales mencionó al actual canciller, David Choquehuanca, como su posible sucesor como candidato presidencial.