Un especialista en medio ambiente criticó hoy las decisiones tomadas recientemente por las autoridades de aviación civil en la República Dominicana, al señalar que supuestamente están firmando convenios que riñen con la Constitución del país.

Hilario De Aza Almánzar, quien es vicepresidente encargado de tecnología y de medio ambiente del Comité Político Latinoamericano (Copola-Usa) para la región del Caribe, afirmó que la aeronavegación produce más efectos contaminantes que los vehículos de motor, las chimeneas, las plantas a carbón y las embarcaciones marítimas.

En ese sentido, criticó que las autoridades hayan declarado una política de cielos abiertos que, a su juicio, aumenta el riesgo de ocasionarle daños a la población por eventuales precipitaciones de las mismas y por los gases emitidos por combustión, como el sulfuro, el Co2 y otros graves contaminantes, así como el riesgo de inducción deliberada de cualquier substancia sobre la nación que pudiese alterar su comportamiento o ciclo de vida.

De Aza recordó que hace 18 meses depositó una denuncia por bioterrorismo, en el Instituto de Dominicano de Aviación Civil (IDAC), en la que solicitaba perseguir, inspeccionar, tomar muestras químicas de las aeronaves, así como detener a los responsables de esparcir químicos o sustancias deliberadas sobre nuestro espacio aéreo.

Lamentó, sin embargo, que la única respuesta a esa comunicación fue la ratificación, hace seis meses, del convenio de no derribo de aeronaves, "coartando la labor que constitucionalmente está obligada a realizar la Fuerza Aérea de la República Dominicana para la persecución y/o derribo de las aeronaves sospechosas de conspiración contra el país".

En nota de prensa, el especialista aseguró que empresas dedicadas a modificar aeronaves militares, civiles, de pasajeros y de carga, para adaptarles inyectores de aerofumigación de bioquímicos con productos que están patentados y utilizados en la geoingeniería que inciden directamente sobre el clima, como absorbentes de la humedad atmosférica, disolventes de las nubes lluviosas, produciendo graves sequías y daños a la biodiversidad, como la salud, la agricultura, los ríos y los suelos.

Explicó que este país, como otros de la región, hace más de tres años están siendo sometidos a ese programa de sequía y posiblemente a experimentos biológicos.

"Uno de los casos donde hubo daño biológico ocurrió con el conflicto de Ecuador y Colombia con una empresa pseudomilitar utilizada por la CIA para aerofumigar los campos de coca de Colombia donde esparcieron agrotóxicos a los campesinos ecuatorianos en su frontera, produciéndoles cáncer, aborto y deformaciones a las criaturas como ocurrió con el 'agente naranja' que produjo los mismos daños en la guerra de Vietnam", apuntó De Aza Almánzar.