Sin mucho esfuerzo cuente diez jóvenes que vea por la calle. ¿Ya? Muy bien. No se asuste cuando se entere que de esos hay por lo menos tres que no trabajan –si son universitarios quizás lleguen a cinco–. De los que tienen un empleo por lo menos cuatro no ganan ni RD$20,000 al mes y de los tresque sí, al menos dos no lo hacen en su área de estudios (ONE 2014/2015).

La Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo del Banco Central (2014) arrojó que más de 400 mil jóvenes entre 15 y 24 años ni trabajan ni estudian. Y si aumentamos el rango hasta los 29 años, tenemos que el 27 % no tiene una fuente de ingreso pública o privada.

Si es mujer esta cifra aumenta hasta un 38 %. Incluso, entre los que sí trabajan los masculinos ganan un promedio de RD$3 mil más que las féminas.

El Observatorio del Mercado Laboral Dominicano del Ministerio de Trabajo estimaba en 2014 que unos 582,685 jóvenes ni trabajaban ni estudiaban (los “ni-ni”).

Ese mismo año Acción Empresarial por la Educación reveló que 580,000 eran trabajadores informales. Diara Nadal, representante de la Fundación Piensa, precisa que cada año salen 40 mil nuevos profesionales y solo se crean 4 mil puestos de trabajos para ellos. ¿Y el resto?

En su discurso ante la Asamblea Nacional, el presidente Danilo Medina aseguró que en su gestión se han creado cerca de 400 mil nuevos puestos de trabajo, pero lo que no precisó fue el grupo ocupacional que eleva la hipérbole. Para una persona sin pupitre (8.5 %) el desempleo es mucho menor que para los bachilleres (18.6 %) y universitarios (14.2 %); no es casualidad que la mayor tasa de desempleo la presenten los trabajadores de oficina (13.2 %).

En defensa del Gobierno se manifiesta la ministra de Trabajo, Maritza Hernández, quien aclara que la tasa de desempleo abierta (buscadores) está en un 5.9 % y la ampliada (todos los desempleados) es de un 13 %. “Hay profesionales liberales, como lo emprendedores, que no buscan un empleo, pero eso no significa que no trabajen”.

Supongamos que usted consiguió un puesto hace dos meses y antes de cumplir el trimestre lo envían a su casa, casi siempre para no incluirles en la nómina y asumir el pago de cesantías, seguridad social y beneficios.

De acuerdo con el estudio “Duración y recurrencia del desempleo en la República Dominicana” del investigador Marvin Cardoza, usted podría caer entre el 46 % de las personas que experimenta el desempleo a largo plazo (12 meses).

En el último lustro las principales fuentes de empleo juvenil son las zonas francas y los “call centers”, sobre todo porque hay un acuerdo con el Ministerio de Educación Superior para ofrecer Inglés por Inmersión y capacitar a los “elegidos” que luego brindan sus capacidades bilingües a las grandes firmas que pagan menos de cinco dólares por hora.

La investigación precisa que el 68% de los hombres ha caído en desempleo al menos una vez, frente al 60 % de las mujeres. Estos datos revelan una inestabilidad de un 65 % en el mercado laboral. Pero además, “solo el 49 % de los individuos que logró regresar a un trabajo lo hizo en la misma actividad que realizaba, de esos el 64 % con un salario menor”.

“El paro prolongado, además de disminuir el bienestar psicológico y emocional de los individuos, los descalifica en la búsqueda del empleo. Al pasar tanto tiempo sin aplicar sus conocimientos, las personas van disipando productividad y se pierden habilidades durante el desempleo. Es un círculo vicioso”, planteó Cardoza.

La situación se complica todavía más si es cónyuge. La investigación encontró que el 57 % de la gente cuyo estado civil es casada, sufre la desocupación laboral, mucho más que una soltera (43 %). Si por mala suerte pasa de 59 años, lamentamos decirle que sus probabilidades de conseguir empleo bajan a un 40 %, que desciende con sus facultades.

...pero no termina de arrancar

Con un ecosistema laboral tan limitante para los jóvenes –y no tan jóvenes–, tomar la iniciativa de emprender proyectos potables se vuelve, más que una opción, una necesidad. En el informe del Banco Mundial “El emprendimiento en América Latina. Muchas empresas y poca innovación” se plantea que el futuro de los latinos dependerá de viabilizar un emprendimiento que transforme sus propias realidades y la de su entorno.

Este mismo reporte precisa que sólo uno de cada tres trabajadores en la región es independiente, y de esos, son pocos los que contratan personal porque no logran dar el salto a macro empresa, sino que se quedan en lo micro. La modalidad de marketing digital permite que una sola persona pueda vender cualquier producto o servicio y parecer que son cientas.

En 2014 República Dominicana estaba en el lugar 144 de 189 países en lo relativo a la facilidad para la apertura de un negocio o emprender; un año antes se ubicaba en el puesto 138. En la actualidad se confirma que hay 1,8 millones de trabajadores independientes o informales.

“Un profesional sale de una universidad y no encuentra trabajo; si lo encuentra es muy mal pagado porque hay sobreoferta de personal”, expone el emprendedor José Valerio, quien coincide con la orientadora Diara Nadal: “Te pasas cinco o seis años en una universidad y cuando consigues un empleo ni siquiera te ayuda a pagar lo que invertiste en formarte”.

El diputado David Collado es el abanderado en el Congreso de esta “ola emprendedora” y promotor de una ley que fue sometida en 2011 que todavía no ha sido aprobada. Ya se cuenta la tercera versión de una feria de emprendedores donde cientos de jóvenes participan para elegir tres ganadores. Se nota el esfuerzo, aunque más la resistencia.

Surgen oportunidades desde la Vicepresidencia, desde el Ministerio de Industria y Comercio, las distintas cámaras de comercio internacionales, dos startup al año, el Ministerio de Educación en proyectos didácticos, varios programas privados y cientos públicos. Desde 2012 se dispuso la creación del Programa Nacional de Emprendimiento que llegó para sumarse a Emprende (primera incubadora de cibermarketing), los recursos del llamado “Capital Semilla” del Fondo Multilateral de Inversiones y, por supuesto, una red de interesados que aportan el capital inicial de los proyectos.

Entonces, ¿por qué todavía es tan baja la tasa de emprendedores locales? José Ernesto Valerio plantea tres puntos básicos: falta de capital directo para arrancar, el conformismo a un sueldo mediocre y el desconocimiento sobre la materia. Una vez logrado el arranque, mantenerse comprende otra odisea por la competencia desleal, una carga impositiva exagerada y falta de innovación que permita aumentar la demanda.

Precisamente, este último punto sobresale del resto porque, con excepción de las Startup que se hacen, la mayoría de ideas “emprendedoras” carecen de creatividad y rentabilidad. Poner un salón de belleza te puede hacer emprendedor, pero no innovador. Y eso influye mucho a la hora de ganar recursos porque lo común es más barato.

En julio de 2015 el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Juan Temístocles Montás, reveló que pese a los esfuerzos gubernamentales por mejorar la educación, todavía Dominicana ocupa la posición 146 entre 148 naciones con peor calidad educativa.

Diara Nadal se arriesga y plantea una respuesta escueta, pero trascendental: “En la escuela no nos enseñan a manejar nuestras finanzas, ni a luchar por nuestros sueños; no nos enseñan a ser empresarios, ni a ser líderes”. Todas las organizaciones vinculadas al tema coinciden en lo mismo: no se puede emprender sin formación.

Cibermarketing local

Y con el auge que presenta la Web 2.0 las oportunidades de vender y comprar se han disparados. Instagram, Youtube y Facebook se convierten en las plataformas más usadas por los anunciantes para llegar a los cinco millones de personas con acceso a Internet en el país. Es tanta la influencia que ya se puede vivir de los “likes” y los “view” porque las marcas pagan a quienes amplifiquen el consumo de sus productos.

Una muestra de eso son los youtubers –que quizá se ganen en un mes lo que usted no se gane en un año– porque Youtube paga 1 dólar por cada mil reproducciones, pero tendrías que generar millones de vistas al mes para ganar una cantidad considerable (US$3,000 en adelante). La mayor fuente de ingresos está en los anuncios que aparecen en los canales antes, durante y después de cada video, porque los anunciantes pagan mucho dinero a Google por eso y, a su vez, se deja caer parte a quien genera el contenido.

Ejemplo del emprendimiento virtual en Dominicana son Carlos Durán, Trompo Loco, Carlota La Más Barrial, Parodiadera y Carlos Montesquieu. Hay criollos fuera del país que también viven de eso como ThatsDominican, Channel Channel, RonnyGTX y otros tantos que pueden decidir el consumo de un producto sin tapujos. Es menester mencionar las páginas como LaPulgaVirtual, Corotos, eMarket y SuperCarros cuyo génesis fue una idea original y hoy son empresas de muchos ingresos.

Para que tengan una idea: El valor total de lo vendido a través de Corotos.com.do durante el 2013 fue de 53.9 mil millones de pesos. O sea, ese monto representaría un 2 % del PIB en ese año. Ese crecimiento de la marca posibilitó que sus promociones se hayan expandido hasta anuncios televisivos y toda la red.

Endry Gómez, creador del canal JevisimoVideos, precisa que sí se puede vivir de las redes sociales, pero hay que tener una fuerza de voluntad titánica porque los inicios representan el Talón de Aquiles de los emprendedores. Apunta que “se vive más del joseo en Instagram, que de otra cosa. Te buscan para que vayas a un lugar o comas algo y subas una foto”. Muestra de esa modalidad son las modelos y presentadoras de programas televisivos.

Opción atractiva y exigente

El auge es tan notable, que los bancos y empresas nacionales tienen una o varias aplicaciones móviles que facilitan la interacción con las más de 400 mil personas que manejan celulares inteligentes. Se le suman las distintas modalidades de pago electrónico, porque la tendencia es digitalizar los canales manteniendo los productos palpables.

“Existen plataformas de freelancers como Nubelo o Fiverr, donde es posible generar ingresos ofreciendo distintos servicios. Un trabajo popular en países desarrollados es el de los asistentes virtuales. Ahora bien, no se trata simplemente de saltar a lo digital, sino de capacitarse para hacer la labor de la mejor forma posible”, comenta el especialista Miguel Ceballos, miembro del colectivo Emprende Dominicana.

Por las redes se puede ofertar de todo y para todos: desde pinchos hasta yipetas, desde pizza hasta helados en fundita, desde corbatas hasta herramientas. El éxito del emprendedor dependerá de la creatividad en las ventas, la presentación del producto y, sobre todo, el costo competitivo. No basta con lanzarse, hay que saber hacerlo.

La diversidad de programas que fomentan el emprendimiento expanden las posibilidades de conseguir el capital y arrancar. Ya sea por las redes sociales, en una esquina o de puerta en puerta, diseñar un modelo de negocio potable parece que ya no es una opción, sino una obligación para quienes se enfocan en vivir más que en sobrevivir. Y tú, ¿te atreves?   

Por menos de cinco dólares

En el último lustro, las principales fuentes de empleo juvenil son las zonas francas y los “call centers”, sobre todo porque hay un acuerdo con el Ministerio de Educación Superior para ofrecer Inglés de Inmersión y capacitar a los “elegidos” que luego brindan sus capacidades bilingües a las grandes firmas que pagan menos de cinco dólares por hora.

Formación deficiente

En julio de 2015 el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Juan Temístocles Montás, reveló que pese a los esfuerzos gubernamentales por mejorar la educación, todavía Dominicana ocupa la posición 146 entre 148 naciones con peor calidad educativa.

Condiciones desfavorables

En 2014 República Dominicana estaba en el lugar 144 de 189 países en lo relativo a la facilidad para la apertura de un negocio o emprender; un año antes se ubicaba en el puesto 138. En la actualidad se confirma que hay 1,8 millones de trabajadores independientes o informales.