Una de las discusiones que giran en torno a la Cumbre de Cambio Climático COP21 en París es cómo cambiar el estilo de vida de la gente para lograr que su existencia sea más verde. El uso de automóviles más amables con el ambiente es, sin duda, uno de los puntos cruciales en ese cambio.

No es fácil. El costo actual de los autos eléctricos en comparación con los de motores de combustible es mucho más alto. En Francia, por ejemplo, hay una política estatal que subsidia con seis mil 300 euros la compra de vehículos con energías limpias. Esto facilita la compra de carros eléctricos e incentiva a los más jóvenes a preferir energías más limpias.

Sin embargo, no en todos los países es tan sencillo y eso lo sabe Steve Howard, CSO (Chief Sustainability Office o jefe de Sostenibilidad) de Ikea. Su empresa, por ejemplo, está tratando de que toda la flota que usa para entregar la mercancía sea de vehículos eléctricos, pero el reto ahora es lograr cargas más rápidas de esos vehículos, que prácticamente tienen que trabajar día y noche. “Es importante tener puntos de carga en todas nuestras tiendas, así un ciudadano puede dejar cargando su coche mientras compra. Eso le facilita la vida a todos”, dijo.

Tiendas amables con los usuarios de vehículos es un paso importante para que tener un automóvil eléctrico no sea uno lío, pues la mayoría de los que son exclusivamente eléctricos tienen una carga que dura 100 kilómetros. Pero otro aspecto vital es el precio. En este momento no solo es más caro comprar un auto de este tipo en cualquier país del mundo, sino que también es más difícil tenerlo en ciudades que no están diseñadas para ellos. “Nuestra apuesta es a que el cliente piense que está recibiendo más de lo que pierde al comprar un carro eléctrico. Estamos convencidos de que el futuro será la movilidad eléctrica y lo que trae consigo: sustentabilidad”, piensa Ursula Mahar, alta ejecutiva de BMW.

El objetivo de esta empresa es llegar a la gente joven, que son más abiertos de mente –y bolsillo- al cambio. Según Mahar “la gente más joven está más dispuesta a experimentar nuevas tecnologías. También quieren probar y cambiar, sobre todo cuando aún son estudiantes o empezando su vida laboral”.

Así las cosas, el cambio radical en el uso de tecnologías verdes a la hora de tener un vehículo podría darse en 20 años. Pasquale Romano, CEO de Chargepoint (la compañía más grande del mundo de carga de vehículos eléctricos, con más de 25 mil puntos en el mundo), piensa que el cambio podría darse en 2035, cuando la mayoría de vehículos sean eléctricos. Con puntos de carga rápidos, precios cómodos en los vehículos y subsidios estatales el cambio podría ser aún más rápido. “El asunto de la carga rápida es sobre todo de financiación”, opina.

En lugares como la Ciudad de México, los automóviles particulares emiten el 18% del CO2 y el 95% del uso de la gasolina se destina para transportarse. Estas cifras podrían disminuir con un uso más consiente, así como de cambios en los hábitos y en una compra responsable del vehículo: híbridos o eléctricos. “Compartir el auto se convertirá en la forma más inteligente de usarlo”, según Philip Schulz, experto de Renault, la primera marca en llevar automóviles particulares eléctricos a Colombia.