Una nueva inconformidad invade los pasillos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Se trata de la compra de cinco yipetas año 2016 para uso de cinco decanos, compra que casi alcanza los 15 millones de pesos.

De acuerdo con los datos suministrados a este medio por una fuente confiable, los decanos de las facultades de Artes, Juan Tiburcio; Ciencias, Alejandro Ozuna; Ciencias de la Salud, Wilson Mejía; Ciencias Económicas y Sociales, Ramón Desangles Flores; y Humanidades, Ramón Rodríguez, pagaron tres millones de pesos por cada una de las yipetas Toyota 4Runner.

Cada uno de estos vehículos ronda los 63 mil dólares, lo que multiplicado a la tasa de 46.03 pesos por dólar las lleva a costar cerca de 2 millones 900 mil pesos, para un total aproximado de 14.5 millones de pesos. Estos precios fueron consultados en diferentes empresas dedicadas a vender vehículos, entre ellas Toyota– fabricante–, Delta Comercial y portales como Supercarros.com y mercadolibre.com.

La fuente reveló que una de las facultades no contaba con los fondos necesarios para la compra y que para hacerlo posible, otra de las unidades envueltas en la operación le realizó una transferencia de 10 mil dólares en calidad de préstamo.

De acuerdo con los datos suministrados, los funcionarios que realizaron la compra se movilizaban en vehículos modelos 2010 de gasoil, salvo el decano de Artes que no contaba con uno asignado. Las nuevas adquisiciones ahora son 4x4 con motor de cuatro litros V6 de gasolina, lo que representa un incremento en los gastos de combustibles para la institución.

En los foros internos y pasillos de la UASD el tema de los “yipetones” es el que marca las tendencias en las tertulias, debido a la coincidencia con la crisis y las necesidades de la universidad.

La compra de los vehículos de lujo se realiza en momentos en que las autoridades de la casa de altos estudios dialoga con el Gobierno en busca de una mejora en su asignación presupuestaria, y que recibió de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado la remodelación del edificio que alberga la Facultad de Humanidades, a la cual la academia no pudo hacer frente.

Un docente manifiesta su queja en tono irónico. Le llama la atención que mientras él tiene que salir a buscar donde sentarse “los funcionarios solo piensan en su comodidad particular olvidándose de sus responsabilidad de crear condiciones dignas para la docencia en las aulas”, que actualmente presenta déficit incluso de butacas.

Versión oficial de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

El director general de Comunicaciones de la UASD, César Amado Martínez, aclaró en declaraciones a este medio que esos vehículos se adquirieron “para fines institucionales”, no para uso personal de los citados decanos y que fueron adquiridos con “fondos que los decanatos reúnen a través de actividades extracurriculares”.

“Los vehículos que ellos usaban tenían más de 10 años de uso y ya se habían deteriorado al punto de que no les estaban sirviendo (…) No son vehículos propios de los funcionarios, son vehículos oficiales de la institución; no son para realizar actividades particulares”, enfatiza, para luego asegurar que los que tenían anteriormente pasan a otras dependencias de la institución.

Ante los cuestionamientos a este gasto (o inversión), tomando en cuenta las necesidades más latentes de la UASD como escritorios y mantenimiento de las aulas, Martínez, bajo la autorización del rector de la academia, Iván Grullón, asegura que “las necesidades de transportación son necesidades prioritarias. Tú no puedes poner a una autoridad de la universidad del nivel de un vicerrector o un decano llegando todo sucio, a una inauguración o a una investidura en Barahona o en Nagua o en las gestiones que hacen funcioanrios oficiales frente a otras instituciones tanto públicas como privadas”.  

“Son muchas necesidades que la universidad tiene y por eso está reclamando mayor presupuesto, pero no se puede pretender que se va a cortar la posibilidad de mejorar el desempeño de esas autoridades porque haya otras necesidades. Esas necesidades se están tratando de resolver pero siempre van a existir y no van a dejar de estar ahí como han estado esas mismas de transportación”, reitera.

Martínez, quien dijo desconocer el gasto de los decanatos en estas yipetas, expresa que “estas adquisiciones son producto del desgaste que los equipos tienen y que deben ser reemplazados”, agregó.

“Afortunadamente, con los recursos que las facultades producen con los cursos extracurriculares, los programas de postgrado han podido hacer ahorros, sin requerir fondos del Gobierno, y adquirir esos vehículos”, expuso el portavoz de la UASD.