Por encima de quienes diferían con algunos de los candidatos propuestos para pertenecer a la Junta Central Electoral, o incluso con la forma en que se hizo el proceso, el Senado ya eligió.

Evidentemente, esta escogencia fue una acción legal, de acuerdo con las leyes y la Constitución dominicana, según refirió el delegado del Partido Reformista Social Cristiano, Tácito Perdomo; no obstante, la legalidad “está por verse”.

En palabras del dirigente reformista, “los partidos de oposición habían expresado su deseo de que la totalidad de los miembros fueran personas aceptadas por todos, pero no ha sido así, la mayoría de los nuevos titulares es aceptada por todos, pero hay otros que no”.

La presidenta de la organización no partidista Participación Ciudadana, Josefina Arvelo, coincide con Perdomo sobre la legalidad de la elección, no obstante, cuestiona la legalidad con la que se escogieron.
Arvelo explicó a Metro que el Senado es el organismo que tiene la potestad para seleccionar a los integrantes de la JCE, sin embargo, hubo algunas diferencias en la selección.

“Por ejemplo, algunos pasaron por todo el proceso que ellos mismos decidieron, y en otros casos eso no ocurrió así. Todos debieron pasar por el mismo proceso y no fue así, sin embargo, no podemos decir que los senadores violentaron sus funciones”, indica.

En el extremo contrario se encuentra el politólogo Belarminio Ramírez, quien entiende que la nueva JCE tiene un alto componente de legalidad y legitimidad.

Ramírez asegura que sus integrantes son personas competentes, experimentadas y capacitadas, con una vida de servicios en beneficio de la democracia y la sociedad.

Valoran sus miembros

Para Belarminio Ramírez, el Senado ha hecho una elección correcta con los nuevos miembros de la JCE, en beneficio de la democracia y la sociedad, debido a que “aunque hayan votado por un partido u otro, estos profesionales, exceptuando a Henry Mejía, no tienen vida partidaria”.

De su lado, la representante de Participación Ciudadana entiende que la mayoría de los elegidos cuentan con excelente trayectoria, sin embargo, cuestiona la escogencia de otros, como Henry Mejía.
“Nos parece acertada la elección de Castaños Guzmán, es una persona que ya tiene experiencia, se desenvolvió con un criterio bastante positivo. Saladín también tiene experiencia en el manejo de la cosa pública, con una hoja de vida bastante limpia, con mucha honestidad. Carmen Imbert también tiene experiencia en el sector público, con una hoja de vida con mucha transparencia”, manifestó.

No obstante, “lo que nos llama la atención es el señor Henry Mejía, porque el mismo Senado, en el proceso del 2010, cuando él estuvo nombrado en la Cámara de cuentas lo llamó para hacerle un juicio porque hubo indicios de irregularidades; sin embargo, ahora lo ponen, no solo como candidato para esta posición, sino que lo eligieron”.

Sobre Rosario Graciano, Arvelo adujo que probablemente fue escogida por tener una vinculación muy estrecha con el PLD, ya que fue encargada de prensa de ese partido.

La diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM)en el Distrito Nacional, Faride Raful, también cuestionó la escogencia de los nuevos miembros a través de su cuenta de Twitter.

“El senado de la República no debe elegir a personas que hayan sido cuestionadas en el ejercicio de sus funciones, para la JCE”, escribió la congresista.

Escáneres de elecciones

Sobre el “reto” con los equipos que se utilizaron para escanear los votos en las pasadas elecciones, Josefina Arvelo manifestó que aún no se sabe qué decisión tomarán los nuevos miembros, pero exhortó a que se hagan pruebas piloto.

“Sí creemos que debemos seguir utilizándolos porque el mundo se está actualizando, se está modernizando, entonces no hay por qué tener oposición a eso; lo que hay que tener es un uso adecuado de los equipos y en el tiempo prudente. Recomendamos que se haga por zonas”.

Tácito Perdomo también es partidario de que se sigan utilizando los equipos, aunque fue enfático en pedir que, ahora que hay tiempo, se prepare bien el personal que lo usará y que se le haga una auditoría técnica a esas herramientas tecnológicas.

Cinco desafíos para la nueva Junta Central
1- Recuperar la confianza de la sociedad

Tanto Tácito Perdomo, como Belarminio Ramírez, opina que el primer desafío de esta nueva Junta es actuar de manera que recobre la confianza de la población, sobre la base de la buena gestión.
Rodríguez entiende que deberá presentar una nueva filosofía de gestión y esbozar los planes de trabajo a implementar hasta 2020.

2- Preparar las dos elecciones nacionales en 2020

Perdomo entiende que otro reto es la organización de las nuevas elecciones, debido a que éstas serán muy complejas. De acuerdo con Josefina Arvelo, este punto también es primordial para la nueva junta, cuyos integrantes tienen tres años para mostrar su trabajo, “con capacidad, con transparencia, con honestidad y justicia. Esperemos que el 2020 sea mejor que el 2016”.

3- Continuar con la regulación de extranjeros

Este es un aspecto que reviste gran importancia debido a que los inmigrantes irregulares no solo son de origen haitiano, sino que también el país cuenta con la entrada de personas de diversas nacionalidades. Arvelo indica que se deben tomar medidas porque “no podemos desbordar el país, no tenemos las condiciones porque somos un país pobre”.

4- Trabajar con el registro civil de dominicanos

De acuerdo con la presidenta de Participación Ciudadana, no solamente los ciudadanos extranjeros no están regularizados, sino que muchos dominicanos no tienen registro civil. “Por ahí es que hay que comenzar, porque eso les impide hacer una vida normal como tener una cédula, ir a la escuela, tener un trabajo y una cuenta bancaria, entre otras actividades”.

5- Continuar la digitalización de los registros

Arvelo ponderó que continuar con la digitalización de los registros civiles, más que un desafío, es un papel que los miembros de la JCE tienen que hacer. Eso es parte de la dinámica que ellos han establecido de modernizar, desde un punto tecnológico, el servicio de registro de la información. Eso es algo que no tiene vuelta atrás”.