La contaminación de los ríos Ozama e Isabela continúa dando de qué hablar. Pese a que el Estado inició, a mediados de este mes, la construcción de una planta depuradora de aguas residuales, el ambientalista Milton Martínez asegura que la mitigación ambiental tiene que estar a cargo, exclusivamente, de las personas que se benefician de las empresas.

“El Gobierno en vez de invertir en escuelas, en vez de aumentarle el salario a los maestros, a los médicos, está construyéndole plantas depuradoras a los empresarios, cuando eso tiene que estar en el costo de tramitación; es parte del costo de producción de los empresarios. Eso es un auspicio que se le va a dar a los empresarios completamente injusto”, afirma este experto en ecología, a quien le llama la atención la actitud “consecuente” del Estado con quienes contaminan estas fuentes acuíferas.

Martínez, en declaraciones a Metro, se refirió a un principio ambiental que, según detalla, establece que el que contamina tiene que pagar. “Aquí las empresas contaminan y ¿vamos a pagar nosotros? Tienen que pagar su planta de tratamiento; eso es lo que dice la ley (…) La mitigación ambiental tiene que estar a cargo de quienes se benefician de las empresas. Ellos no pueden sacar el provecho de las empresas y pasarle a la sociedad los costos de contaminación. Eso no puede ser; eso es injusto. Eso tiene un día que corregirse”, enfatiza.  

A las autoridades correspondientes

Sobre la situación medioambiental en la que se encuentra el país, este especialista se refiere a serias problemáticas, entre ellas la inseguridad hídrica, la minería a cielo abierto y la deforestación. Subraya además que el compromiso del Ministerio de Medio Ambiente no está ni cerca de la realidad ecológica dominicana.

“La situación es tan grave que para nosotros no hay Ministerio de Medio Ambiente; el país no tiene ministro de Medio Ambiente. Él está completamente ajeno a las prioridades ambientales del país. Él a lo más que llega es a hacer gestos públicos para complacer la opinión pública”, resalta.

A juicio de Martínez “el Ministerio de Medio Ambiente es un comodín de este modelo político; mientras que en otros países la gente sale del ministerio de Medio Ambiente – por su buena gestión- para la Presidencia”.

“El ejemplo tiene que venir de arriba”

El también catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) afirma que “si el pueblo no tiene referente de compromiso con la realidad ambiental ¿de dónde va a sacar el aprendizaje? si de arriba lo que viene es desorden (…) Cualquiera que tiene un rango militar puede hacer un pozo, una represa donde le dé la gana, puede desviar un curso de agua, puede deforestar una rivera. El pueblo llano que ve eso ¿cómo va a entender que hay que proteger la rivera de los ríos si el poder está dando el mal ejemplo?”.

“El ejemplo tiene que venir de arriba y ahí es donde más se ve. Ese es el principal problema del país, que la autoridad, está corrompida. Cuando la autoridad se corrompe en todos los sentidos, el pueblo no tiene salida. Y la gente contamina más por necesidad que por inconciencia”, recalca Martínez.

Versión gubernamental

“Cuando hablamos de una planta depuradora hablamos de una planta que va a tratar esa agua que viene contaminada; que va a procesar esa agua en condiciones de contaminación y la va a expulsar al río en condiciones más aptas para que no causen daños al cuerpo ni al el espacio acuático donde se desarrolla una gran biodiversidad de ecosistemas marinos”, explica el viceministro de suelos y aguas del Ministerio de Medio Ambiente, José Alarcón, refiriéndose al beneficio de la planta que empezó a construir el Gobierno el pasado 14 de abril y que tendrá un costo de 55 millones 743 mil euros.

El funcionario público también se refirió a que “la contaminación es una fuente de reducción de la disponibilidad del agua. Si yo tengo un agua que es limpia en un río y la contamina una empresa o industria, o la agricultura con la aplicación de pesticidas entonces esa agua no está disponible”.

La contaminación de los ríos Ozama e Isabela, además de los desechos de los habitantes residentes en la zona, tienen de fondo la mano industrial. Sobre este aspecto Alarcón afirma que “hemos (el Gobierno) asumido desde hace tiempo el tema del control de esa contaminación industrial que es más fácil de controlar que la contaminación que se produce la gran cantidad de personas que viven en las orillas del rio y que dispensan desechos sólidos en grandes cantidades”.

“Tenemos la iniciativa de agruparnos estratégicamente con 22 instituciones y trabajar el tema de la contaminación del río Ozama comenzando con el desarrollo de la gobernabilidad, organizando a los habitantes para crear conciencia y poder entonces ya recibir financiamiento; buscar facilidades para las mejoras de esas condiciones”, asegura el viceministro de suelos y aguas.