Animales salvajes tan territoriales como los hipopótamos conllevan riesgos. Entre Cornare y la Alcaldía de Puerto Triunfo buscan atender los riesgos para poder asegurar que la convivencia con los seres humanos no culmine en una tragedia.

“Cuando recibimos estos terrenos, el Ministerio del Medio Ambiente nos explicó que con los terrenos no se entregaban los animales, que eso seguía siendo cuestión del Estado”, afirma Martínez. “Pero nosotros somos los primeros afectados, porque con su caminar hacen muchos daños”.

Entre estos daños se encuentran la destrucción de cercas y vallas, así como afectaciones a los terrenos y caminos. La alcaldesa Madeline Arias explica que, junto con los entes ambientales, la administración municipal realiza campañas de sensibilización para buscar que los pobladores eviten agredir con piedras o “torear” a los hipopótamos, con el fin de prevenir ataques.

Echeverry asegura que, aunque es muy difícil retener a los hipopótamos en un área, cercos con un arbusto espinoso que lesiona su piel, y con piedra caliza filosa que lastima sus patas, han permitido que los hipopótamos estén relativamente confinados. Asimismo, se les han dedicado cuatro hectáreas de siembra de pastos como un banco nutricional para evitar que realicen excursiones a las zonas pobladas en busca de alimentos.

Un tema más crítico es el de la reproducción. Se cree que la manada ronda los 40 animales, y la reproducción descontrolada haría que algunas colonias se extiendan hacia el Magdalena y pongan en grave riesgo el ecosistema de la región. De hecho, en 2009 un grupo de cazadores fue autorizado para cazar cuatro hipopótamos agresivos que buscaban colonizar un río hacia el norte.

Ya se presentan casos de expulsiones de animales: una hipopótamo de la manada fue expulsada en 2010 por sus padres, y el personal del Parque Temático asumió la labor de su crianza. Hoy, siendo una mole de más de dos metros de largo y pesando casi una tonelada, esta hipopótamo llamada Vanessa es la mascota del Parque.

El objetivo final de Cornare es lograr una esterilización de los hipopótamos que no solo ayude a controlar su población, sino también a reducir su agresividad, pero las dificultades son tan grandes como los animales. “Cada esterilización cuesta unos 300 millones de pesos (US$102.000) y es un proceso casi artesanal”, advierte Echeverry. “No es que haya por acá muchos veterinarios que sepan cómo esterilizar hipopótamos”, remata.