Damnificados del terremoto que asoló parte de Haití en enero de 2010 y que dejó unos 300.000 muertos denunciaron hoy la situación "crítica" por la que atraviesan en los campamentos, mientras se preparan, en medio de total escasez, para hacer frente a la temporada de lluvias.

Cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señalan que 62.000 personas siguen viviendo en 37 campamentos, tras más de seis años del terremoto.

En declaraciones a Efe, Joseph Llerique, de 37 años, dijo que la situación empeora cada día en los campamentos, en uno de los cuales vive junto a su mujer y uno de sus once hijos.

"Estamos sobreviviendo, pero la condición es muy mala", señaló Llerique, trabajador de la construcción, quien acusó al Gobierno y a las organizaciones no gubernamentales (ONGs) de ignorar la existencia de los refugiados.

"Tengo familia y muchas responsabilidades, pero es difícil sobrevivir. Puede conseguir trabajo un día y puedo pasar meses sin encontrar algo", se lamentó.

Llerique recordó que cuando está enfermo no puede trabajar, por lo que su familia "sufre mucho".

A este panorama se suma la incertidumbre por las lluvias en este país tan vulnerable a los desastres naturales.

"Las carpas no pueden resistir la lluvia, por lo que hay que buscar plástico en las calles para evitar dormir bajo la lluvia", narró en sus declaraciones a Efe.

Por su lado, Rosemène Altineus, de 29 años y madre de dos niñas, expresó preocupación por la situación sanitaria en el campamento donde vive junto a sus hijas, quienes han estado enfermas "muchas veces".

"Desde hace seis años estamos en el campamento solos, sin ayuda de nadie", dijo.

"Antes del terremoto tenía mi trabajo y mi familia tranquila, pero el terremoto destruyó mi vida. Ahora tenemos que esperar al Gobierno o a una ONG para que nos ayuden", subrayó.

A la vez, lamentó que en plena temporada de lluvia "nadie venga a decirnos ni una palabra. Es una vergüenza para mí personalmente".

"Ellos gastan millones en sus actividades pero no hacen nada con los refugiados que fueron víctimas de verdad. Estoy aquí porque no tengo adónde irme", se quejó Altineus, quien asegura que el día que encuentre algún trabajo o un lugar para vivir saldrá "de esta miseria".

"Una de mis niñas nació aquí. Ella solo conoce el campamento como casa, es muy mal tener tus niños viviendo aquí", concluye.

En tanto, Pierre Snay, a cargo de un campamento, afirmó que las carpas están "muy viejas" y no resisten más el sol.

"Desde hace más de dos años no viene ninguna ayuda al campamento. Solo OIM, que viene para controlar la cantidad de personas que están aquí, pero nada más", subrayó.

A los dirigentes del Estado, afirmó, "no les importa la situación de nosotros, solo les interesa la política".

"En una país donde hay tanta miseria y problemas, los políticos solo crean crisis para sus intereses personales sin ver al país", agregó, y criticó que las ONG "gasten muchos dinero en programas que no sirven".

"En esta temporada de lluvia estamos solos y solo podemos contar en nuestra fuerza y estar siempre en vigilancia", apuntó.

En declaraciones a Efe, la OIM explicó que trabaja con el Gobierno "para responder a la responsabilidad que tenemos".

"Los números hablan por sí solos. Salimos de 1,5 millones de desplazados a 62.000. Estamos conscientes de que tenemos que hacer más esfuerzos para sacar a la gente de los campamentos", señalaron representantes de la OIM en Haití.

No obstante, en sus declaraciones por escrito, explicaron que la salida de las personas de los campamentos depende de varios factores, entre ellos recursos económicos y la estabilidad política.

"Por ahora tenemos un presupuesto de 38,2 millones de dólares para el 2016, pero faltan 14,7 millones de dólares. El mundo está viviendo muchas crisis y eso está afecta la distribución de fondos a a la crisis en Haití", agregaron.

Por último, reconocieron que en la temporada de lluvias siempre hay más riesgo de más casos de cólera por las condiciones mínimas sanitarias en los campamentos.