Computadoras, televisores, cámaras fotográficas y hasta teléfonos y cafeteras han de-saparecido de los despachos oficiales durante el traspaso de poderes en las distintas administraciones argentinas.

Si el traspaso entre la expresidenta Cristina Fernández y su sucesor, Mauricio Macri, fue propio de una comedia por el enfrentamiento que mantuvieron sobre los detalles de la ceremonia de asunción, ministros, gobernadores e incluso alcaldes están viviendo también situaciones extraordinarias en sus nuevos cargos.

El nuevo presidente argentino no pudo utilizar el descapotable de la flota presidencial que se acostumbraba a usar en las ceremonias de investidura porque no funcionaba.

El vehículo que utilizó, según medios locales, también de la flota presidencial, acumulaba un buen número de multas de tráfico y una deuda por el pago de la matrícula.

Tras asumir la Presidencia, Macri quiso darse una ducha en la Casa Rosada, sede del Ejecutivo. Para su sorpresa, tuvo que tomar un baño con agua fría porque no había caliente.

Algunos de su colaboradores pidieron un café con leche en la Rosada, pero tampoco tuvieron suerte. No había leche y los encargados del servicio les comunicaron que no tenían autorización para reponerla.

Del despacho del exjefe de Gabinete desaparecieron los seis televisores que el funcionario acostumbraba a tener encendidos para seguir las últimas noticias.