No es moda, pero en mes y medio se han tornado en tendencia los casos de personas que se lanzan de puentes, edificios o centros comerciales, creando un estado de desconcierto y alarma en la sociedad.
En todos los casos parece haber un común denominador, que es la depresión, un enemigo que el paciente y la familia deben aprender a detectar.

Una adolescente embarazada se lanza de un puente peatonal aludiendo problemas familiares, un arquitecto acosado por supuestas mafias en el Estado se suicida en el baño de la institución  que lo contrata, un joven cae del cuarto piso de una plaza comercial por motivos aún bajo nebulosa y otro se quita la vida al lanzarse de un emblemático edificio de oficinas gubernamentales; todos pintan un perfil de aflixión ante los problemas y quizás, según especialistas, de imitación.

Fue la depresión la que llevó a Argelio Ramírez Gómez a lanzarse del piso 14 del Edificio Juan Pablo Duarte (huacal) la noche del miércoles, según declaraciones de un hermano del occiso a la prensa.

“Los seres humanos somos vulnerables a sentir tristeza en algún momento de nuestras vidas, la cual puede ser causada por diferentes circunstancias cotidianas, sin embargo es necesario para la comunidad y las familias poder diferenciar entre la simple tristeza y la depresión”, explicó a Metro la doctora Biaris, psiquiatra.

Hay que tener el conocimiento de que los problemas mentales  o trastornos  abarcan una gran gama complicaciones y que muchas veces se manifiestan de diversas maneras en los individuos y sin darse cuenta se está frente a una gran problemática social sin que las autoridades usen las herramientas adecuadas para resolverlo.

“Lo más importante es que procures rodearte de buena compañía y si sientes que presentas tres o más de estos síntomas busca ayuda de un profesional de la salud mental”, recomendó la especialista en terapia familiar y de pareja.

La ley y las ARS

Republica Dominicana es uno de los países de América con un sistema de salud menos beneficiosos para los afiliados. Aunque la depresión es un mal que atenta contra la salud física y emocional de las personas, muchos de los tratamientos para enfrentarla quedan fuera de la cobertura que brindan las Administradoras de Riesgo de Salud, lo que constituye una amenaza a la sociedad y una retranca para prevenir casos como los tratados.

La ley General de Salud No. 42-01  establece en su artículo 1 que “tiene por objeto la regulación de todas las acciones que permitan al Estado hacer efectivo el derecho a la salud de la población, reconocido en la Constitución de la República Dominicana”.

Muchas de las ARS limitan la cobertura a las consultas.

Unas de las  ARS más usadas por los dominicanos y por muchos de escasos recursos  es “Senasa” donde Adalgisa de la Cruz, oficial de asistencia al ciudadano, indicó que, “Senasa ofrece a sus afiliadas consultas, medicamentos y  procedimiento. Nos regimos por el cátalo de cobertura, pero en centros específicos para nuestros afiliados. Depende el procedimiento, después de la consulta hay partes que sí y que no se cubren”.

José Manuel Vargas, presidente de la Asociación Dominicana de Administradora de Riesgos de Salud (ADARS), se justificó diciendo: “Nosotros como administradora de riesgos de salud  cubrimos todas las patologías que están contempladas en un catálogo de servicio de salud, no podemos salirnos de ahí que es el plan básico de salud ya que seriamos objeto de multa por las autoridades y nos llevaría hasta la cancelación de la licencia”.

“Estamos de acuerdo en que se amplíe el catalogo, basado en un estudio de un perfil epidemiológico de la población, afín  de conocer cuáles son las necesidades de la población y  en base a eso se remodela el catálogo”, dijo Vargas.

Los casos recientes son muestra de que la atención a la salud mental puede evitar a llegar a decisiones trágicas.

Ivelisse Rosario