El partido Frente Nacional no consiguió ganar en ninguna región en la segunda vuelta de las elecciones regionales de Francia, a pesar de haber liderado en seis de las 13 regiones en la primera vuelta de la semana pasada. El partido ultraderechista fue desplazado al tercer puesto (21,7%) después de Republicanos, de centroderecha, que obtuvo un 40,2% general, y después del partido gobernante, el Socialista de François Hollande, con un 28,9%. Marine Le Pen, líder del FN, ha acusado a sus opositores de coludirse, jurando continuar con la lucha. Cécile Aldo, especialista en políticas francesas y retórica de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, analiza la noticia.

¿Por qué el Frente Nacional no pudo ganar en ninguna región?

- En la segunda vuelta hubo un auge en la cantidad de votantes que participaron: cuatro millones más de personas votaron en el balotaje del domingo en comparación con la primera vuelta de una semana antes, y la vasta mayoría de esos nuevos votantes actuaron en contra del Frente Nacional. En un sistema mayoritario de dos vueltas como el francés, es necesario formar coaliciones y alianzas para ganar en la segunda vuelta. El Frente Nacional no quiso ni está apto para hacer eso, por la naturaleza extremista y radical de su plataforma política. No puedes ganar solo, pero ellos no pueden ni harán alianzas. Por ende, ellos pierden en la segunda vuelta, una y otra vez.

¿Qué significa esto para Francia?

- Es una llamada a despertar: el Frente Nacional ganó en la primera vuelta con un 28% de los votos. Esto es muchísimo. Y en la segunda vuelta, aunque perdieron, se encargaron de reunir a 800.000 votantes más que en la primera vuelta. Todos los partidos van a tener que replantear su estrategia política e intentar entender cómo ganarse a estos votantes y movilizar mejor sus propias bases.

¿Cambiará algo en el país si es que el FN gana en alguna región?

- Podría haber consecuencias económicas y sociales simbólicas. Sería la primera vez que el Frente Nacional ejercería el poder ejecutivo en gran escala (algunas regiones francesas están compuestas por más de seis millones de habitantes). Las inversiones de empresas internacionales y europeas podrían caer debido a la inestabilidad política causada por el nuevo poder ejecutivo. También se teme que el discurso anti inmigración podría crecer, sin censuras.

Estas elecciones, ¿son importantes en una gran escala?

- El Frente Nacional es a menudo visto como ejemplo del auge del extremismo derechista en Europa y del sentimiento anti inmigrante en el mundo. La victoria podría haber señalado un cambio en la opinión pública hacia la extrema derecha. Podría haber sido visto como el primer paso de Marine Le Pen para ganar las elecciones presidenciales de 2017. Si ella ganara esas elecciones, Francia podría salir de la Unión Europea y de la Otan, lo que podría tener muchas consecuencias globales, incluyendo una potencial crisis monetaria.

Entonces, esta derrota ¿es un golpe a las ambiciones personales de Le Pen?

- Sí, sin duda. Ella contaba con una victoria que la respaldara para poder lanzar una campaña presidencial. Ahora, está enfrentada a simpatizantes decepcionados y a un periodo de recuperación. De todas formas, en general es una gran victoria para el partido, porque obtuvieron resultados nunca antes vistos: reunieron a 6,8 millones de votantes el domingo, más que para las elecciones de 2012, donde las abstenciones fueron de un 20% en comparación al 40% de ahora. El FN nunca ha sido tan fuerte.

¿Qué es lo que viene en la política francesa?

- La campaña para las presidenciales de 2017, y una revisión interna drástica para los otros partidos si es que quieren competir y obtener la cantidad de votos suficientes como para llegar a la segunda vuelta. El desafío para los socialistas y el ala conservadora será el de convencer a los votantes de que pueden realmente encarnar y lograr un cambio. Es su última oportunidad, o de lo contrario el Frente Nacional ganará.