Llaves botando agua desde la mañana hasta la noche; tuberías rotas, camiones de agua llenando las cisternas de las familias, decenas de comunidades reclamando con cubetas en manos un bien natural que es además un derecho.

Aunque en República Dominicana no se tienen cifras exactas de la cantidad de agua que se pierde diariamente, la problemática es visible. Los unos con este recurso hídrico en exceso y los otros pidiéndolo a gritos. Toda esta problemática resumida en una sola palabra: desperdicio.

Se necesitan entre 50 y 100 litros de agua por persona para satisfacer las necesidades humanas diarias, plantean La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En el país, según Juan Francisco Saldaña, encargado del departamento Cultura del Agua de Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), una persona consume diariamente entre 900 y 1,100 litros de agua para la realización de sus actividades cotidianas.

Desde la óptica de este especialista, se trata de un problema con dos aristas importantes: la falta de conciencia de la población y el descuido de las autoridades ante el creciente desperdicio.

“Tú te encuentras una fuga de agua en la calle que las corporaciones de agua la reconocen, saben que está, y muchas veces no la resuelven. Entonces hay una responsabilidad de parte y parte; por un lado el ciudadano que debe comprometerse a ahorrar el agua y por el otro las instituciones que tenemos que ser responsables de no desperdiciarlas”, subraya.  

Una Cordillera Central, también conocida como “Madre de las Aguas” de donde nacen más de 700 cauces de ríos y arroyos, acostumbrada a que la quemen, a que la destruyan y toda una población que según Saldaña, ha convertido en placer ver el agua correr por montones.

“Si yo hoy le doy agua al sector El Capotillo con una producción de 100 galones que tengo, y ellos me están demandando 100 solo le podré proveer a ese sector. Si ese sector se hace eficiente en el uso del agua y solamente me demanda 60 galones de agua entonces yo tengo 40 disponibles y esos 40 los puedo dar a otra parte de la población que también está necesitando de este líquido”, explica este especialista en gestión del Agua.

El cepillado, un ejemplo simple que pone Saldaña para explicar la situación. “Nos vamos a cepillar; abrimos la llave, mojamos el cepillo, y mientras estamos cepillándonos dejamos la llave abierta o sea que cuando viene a ver, usas más agua desperdiciándola que utilizándola en el mismo proceso (…) De cada 100 galones de agua aproximadamente 40 se desperdician; no es una cifra precisa pero es lo que se maneja a nivel del sector”, resalta.

Garantizar la disponibilidad de agua y el saneamiento para todos es uno de los objetivos para lograr en 2030, con miras al desarrollo sostenible universal.

Las cifras globales permiten también visualizar la magnitud del problema. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirma que la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y prevé el aumento de este porcentaje.

Cada día, cerca de mil niños mueren al nivel mundial a causa de enfermedades diarréicas prevenibles relacionadas con el agua y el saneamiento. En República Dominicana, hoy, Día Mundial del Agua, la situación no es distinta.