Ayda Soto es una recepcionista que, por momentos, atiende el teléfono y toma notas de forma simultánea, aunque “inconscientemente” escribe con la mano que está más cerca de la libreta y lapiceros.

“Puedo escribir fluido tanto con la zurda como con la derecha”, afirma Soto, quien además dice que “desde chiquita” aprendió a escribir con ambas manos, aunque aclara que no se siente ambidiestra, sino que su fuerza motora para ejercer actividades es con la zurda. “Son algunas cosas que puedo hacer con la derecha igual como con la izquierda, pero, por ejemplo, zurcir o comer no lo puedo hacer con la derecha”, acota.

Algo parecido relata Martha Rodríguez, quien afirma que aprendió a realizar “algunas cosas” con la derecha, como planchar, cocinar y utilizar el mouse de la computadora, aunque extrañamente esto último “no lo puedo hacer con la izquierda”. Ninguna supo explicar a qué se debían tales destrezas y solo sabe que lo puede hacer y punto.

Al respecto, David P. Carey, uno de los autores de la investigación sobre el tema, realizada por un equipo de la Universidad de Ontario y citado por elmundo.es, sostiene que “las personas que usan habitualmente la izquierda tienen muchas más destrezas con la derecha que los diestros con la contraria. Posiblemente, porque desde pequeños se han visto obligados a usar ambas manos”.

En esa misma línea, Roberto Gallego, del Instituto de Neurociencias de Alicante, reconoce que “uno no está seguro de hasta qué punto algunos de los diestros actuales son zurdos corregidos”,  y recuerda que hasta no hace mucho tiempo “a estas personas las obligaban, con todo tipo de métodos, a utilizar la otra mano”.

“Aún no se sabe por qué una persona se hace zurda o diestra”, sostiene Gallego, aunque sí parece que “la predilección por una mano u otra se empieza a desarrollar en el feto”.

En cuanto a la escritura, que un 15 % de la población zurda puede realizarla tanto con la derecha como con la izquierda, según Gallego, se debe a que el cerebro tiene un hemisferio derecho y uno izquierdo y cada uno se encarga de funciones muy distintas.

Así, el lado izquierdo es el encargado de procesar la información lógica y numérica, mientras que el derecho está más centrado en las emociones y los sentimientos. En la mayoría de las personas la escritura es regulada desde el lado izquierdo y “alrededor del 15 % de zurdos tiene centros del habla en ambos hemisferios. Parece que en los zurdos las funciones están más repartidas entre ambos lados, aunque la influencia que esto puede tener no está muy clara”.

Lo documentado

Aunque la ciencia desconoce  por qué se nace zurdo o diestro, lo que sí ha confirmado es que el porcentaje de la población zurda en el mundo se mantiene constante en un 10 % y que son menos longevos; sin embargo, el porqué de esto tampoco ha llegado a ser comprobado, generando varias hipótesis, según Gallego.

“Una de ellas indica que se puede producir una posible alteración durante el desarrollo que haga a los zurdos más propensos a sufrir enfermedades, pero no está claro el asunto”, sostiene el neurólogo.