La Ley de Reforma Policial, aprobada el pasado miércoles por la Cámara de Diputados, aún no ha sido promulgada por el Ejecutivo y ya es objeto de fuertes críticas.

De acuerdo con el experto en políticas públicas y seguridad ciudadana Daniel Pou, los cambios internos en la Policía no son determinantes para reducir la delincuencia y la inseguridad ciudadana.

En conversaciones con Metro, Pou explicó que la Ley de Reforma de la Policía Nacional es una ley orgánica, con la cual no se puede transformar la institución, sobre todo porque “carece de elementos doctrinales para esa transformación”.

Este especialista entiende que en la pieza no se habla de la función policial en el contexto de la seguridad y de la persecución criminal.

“El problema de la Policía es institucional y político, es decir decisión de política pública, no es un tema administrativo. Si la ley orgánica se refiere a lo administrativo, para mí eso no sirve para nada; podrán mejorar algunos aspectos, pero no va a mejorar a la Policía, no la va a reformar ni a transformar, y nosotros necesitamos una transformación de la Policía”, manifestó.

Un aspecto que destaca Pou es que el departamento de Asuntos Internos no lo puede dirigir un subalterno del jefe de la Policía. “Es una irracionalidad, porque el jefe de la institución no es un santo varón”, indica.

“El tema de la rendición de cuentas y la transparencia requiere que haya organismos externos a la Policía que estén por encima del Departamento de Asuntos Internos”, agrega.

Más confiado

Contrario a las declaraciones de Pou, el vicepresidente de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), Servio Tulio Castaños Guzmán, entiende que esta ley tendrá un impacto en la seguridad ciudadana.

Aseveró que Asuntos Internos no estará adscrito al director general de la Policía, sino al Consejo Superior de la Policía, “entonces eso tiene un impacto, porque ya no le reporta al jefe de la institución, sino al Consejo Superior Policial, que es el órgano que va a trazar la política institucional de la Policía”.

Dijo que esta pieza crea mecanismos para transparentar la institución, además de definir una doctrina policial.

No obstante, resaltó que el éxito en la implementación de este estatuto va a depender fundamentalmente de la voluntad política del Presidente, porque “implementar esta ley implica desmontar una serie de prácticas que se instalaron en la institución, y eso va a generar resistencia que solo podrán ser reducidas si el presidente manifiesta la voluntad política de que esos nichos sean desmontados”.

No se habla de salarios

Castaños Guzmán explicó que los salarios, uno de los puntos más controversiales de la reforma policial, no pueden ser parte del contenido de una ley, pues, según apuntó, dependerán de decisiones del Poder Ejecutivo.

“El tema de los salarios son aspectos de políticas públicas, eso no es competencia del legislador, el que tiene la competencia para determinar cuáles serían los salarios de los miembros de la institución es el comandante en jefe de la Policía Nacional, que es el presidente de la República”, explicó.

Pero este tema, tan esperado por muchos, podría tardar un tiempo para hacerse realidad, puesto que el presupuesto nacional de este año no comtempla un incremento en la partida de la institución del orden.