Dilma Rousseff, ha sido suspendida por un período de 180 días, después de que el Senado de Brasil votara 55 a 22 en favor del enjuiciamiento de la Presidenta, entre el miércoles 11 de mayo y ayer.

El desesperado llamamiento de la Presidenta a la Corte Suprema para detener el procedimiento fue finalmente rechazado y la mayoría simple de los senadores ha determinado que Rousseff, quien está acusada de manipular ilegalmente las finanzas para ocultar un creciente déficit público por delante de su reelección en 2014, ahora tendrá que enfrentarse a un juicio político.

Durante este tiempo, su salario será reducido a la mitad a aproximadamente $4.4 mil dólares al mes; sin embargo, la presidenta de 68 años de edad, seguirá teniendo acceso a su personal y se le permitirá permanecer en el Palácio da Alvorada, la residencia oficial.

“Lo más probable es que Dilma viaje a través de Brasil, e incluso al extranjero, con el fin de tratar de asegurar su regreso”, dijo Carolina Matos, profesora de sociología en la City University, Londres, que trabajó durante 10 años como periodista en Brasil.

Y agregó: “El proceso completo de destitución está siendo visto como muy controvertido y, aunque no es un” golpe” en el sentido tradicional del término, se ha llevado a cabo por políticos corruptos, cuando la misma presidenta no está siendo acusada de corrupción, sino más bien de una mala administración fiscal, algo de lo que otros gobernadores en el país también son culpables”.

El vicepresidente Michel Temer, quien ha sorprendido a muchos volviéndose en contra de Rousseff y alineándose con los sectores de la oposición, tomará el asiento superior de Brasil, mientras que el juicio político está en marcha.

Fue el profesor de Derecho de 75 años –elegido junto con Rousseff– quien firmó las maniobras presupuestarias que forman la base de la acusación de Rousseff.

Dicho esto, su índice de aprobación entre la población local está lejos de ser perfecto. Un estudio, publicado recientemente en el diario Folha de Sao Paulo, mostró que el 60 por ciento de los encuestados desea la renuncia de ambos, Rousseff y Temer. Y la destitución del vicepresidente se apoya en un 58 por ciento de los encuestados.

“Él es un animal político sazonado con una carrera que se remonta a la dictadura militar. Temer ha conseguido el respaldo de la derecha en el Congreso y ya está armando un equipo ministerial”, explicó Fiona Macaulay, profesora de estudios sobre el desarrollo de la U. de Bradford, Reino Unido. “Esto parece ser una operación de contención, pero con un ojo a las alianzas políticas y candidaturas de 2018, y para la gobernabilidad en el interinato”.

Aunque aún no está claro si Dilma quedará fuera por completo, los expertos estiman que las posibilidades de un regreso son muy bajas.

“Es muy probable que Rousseff finalmente sea sometida a juicio político”, agregó Matos. “Va a ser trágico para Brasil y para todo el proceso de fortalecimiento de su democracia, ya que las otras opciones del momento son peores y apuntan a una profundización de la recesión económica, con recortes de austeridad profundos, así como la reversión de muchos de los derechos conquistados en los últimos años. De hecho, esto bien podría conducir a una crisis política”.

Brasil está entrando, sin duda, en un período incierto, con los partidarios de Rousseff prometiendo salir a las calles, lo que garantiza una larga batalla por delante.

Pero el impacto de un posible juicio político podría ir más allá de las fronteras del país, ya que el contagio político y financiero de Brasil representa una amenaza general, en particular a los países vecinos.

América Latina ya ha visto en Honduras y Paraguay, lo que se llaman “golpes suaves”, en los que las disposiciones constitucionales son invocadas por las fuerzas del poder judicial y de la oposición en la legislatura como medio de eliminación de un presidente. Por lo tanto, un efecto dominó bien podría estar en el horizonte.

“Este proceso de destitución, sin duda, ha dado un impulso a los jueces. Las Cortes Supremas se han vuelto más importantes y poderosas en la región, lo que aumenta la probabilidad de impugnación judicial”, concluyó Macaulay. “Tal vez la mejor lección a aprender es la necesidad de algunas disposiciones constitucionales que recuerdan referendos, para que las nuevas elecciones puedan ser llamadas para eliminar un gobierno en lucha y elegir uno nuevo con mayor legitimidad”.

Proceso de impeachment en Brasil

1- EL PANEL DEL CONGRESO DEBATE LOS CARGOS

•    El Representante de la Cámara Baja, Eduardo Cunha acepta una petición de destitución de Rousseff.

•    Un comité del Congreso de 65 miembros, de diciembre de 2015, investiga las acusaciones y decide si se justifica la eliminación. Su trabajo fue detenido por una orden judicial, pero reanudó las investigaciones en marzo.

•    El 11 de abril, el comité en pleno votó 38 a 27 en favor de una votación sobre el juicio político de Rousseff en la Cámara de Diputados de Brasil.

2- CÁMARA DE DIPUTADOS VOTA

•    3/4 de los 513 diputados tenían que votar a favor de la moción para aprobar.

•    El 17 de abril, 367 legisladores votaron por el juicio político de Rousseff.

•    Cuenta total.

367 para el juicio político. 137 en contra. 7 abstención. 2 no votaron

3- LOS VOTOS EN EL SENADO

•    Mayoría simple, o 41 de los 82 votos de los senadores son necesarios para poner Rousseff a prueba.

4- COMIENZA EL JUICIO

•    Rousseff se suspende por 180 días.

•    El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, asume el poder.

5- REMOCIÓN O RESTABLECIMIENTO

•    Se requieren que 2/3 de 81 senadores (54) vote a favor de la eliminación de Rousseff de su cargo.

•    Si no se alcanza el número necesario de votos, la suspensión de la Presidenta termina.