Las trabajadoras sexuales tienen una nueva representante en el Congreso Nacional. Se trata de Jacqueline Montero, quien ayer anunció que concentrará sus esfuerzos como diputada electa en conseguir mejoras para este sector que, a su juicio, vive en la marginación y el abandono de parte de las autoridades.

“Queremos que las compañeras sean incluidas en la Seguridad Social. Llegan a 60, 70 años y no tienen ni siquiera un seguro. Queremos un proyecto para que los jóvenes tengan oportunidad para que no lleguen al trabajo sexual o peor aún, a vender drogas. Queremos ayudar a las jóvenes a salir del trabajo sexual buscándoles oportunidades, dándoles nuevas opciones. Que haya capacitación para ellas y guarderías infantiles para sus hijos”, expresó la nueva diputada del municipio Haina por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en este primer encuentro formal con los medios de comunicación pasadas las elecciones del 15 de mayo.

La iniciativa principal de Montero, afirma, será impulsar la aprobación del Anteproyecto de Ley de Igualdad y No discriminación, que en los próximos días someterá al Congreso Nacional el Consejo Nacional para el VIH y el Sida (Conavihsida).

La también presidenta del Movimiento de Mujeres Unidas (Modemu), que agrupa a las trabajadoras sexuales, hace énfasis en que no tiene miedo, ni a los demás congresistas ni a los “puritanos”, y de antemano, deja abierta la posibilidad de ser víctima de discriminación por – algunos- legisladores.

“Ellos me van a discriminar en el Congreso pero yo me los voy a ir ganando despacito. Yo vengo de ser regidora de seis años, y me gané a los regidores. Con Dios lo voy a lograr; me los voy a ganar a ellos también”, subraya.

En República Dominicana se estima que unas 200 mil mujeres dominicanas se dedican al trabajo sexual dentro y fuera del país, de manera considerable en Haití, algunos países de Europa y en las islas del Caribe.

Apoyo de otros diputados

A Montero la acompañaron los también legisladores electos Fidelio Despradel, diputado por el partido Alianza País, y Fidel Santana, de Frente Amplio.

“Jacqueline es un ejemplo de voluntad y superación y compromiso con los demás. Ella llega acá porque ha sido una mujer dedicada a la solidaridad y por eso la gente le ha devuelto su tradición de lucha y de compromiso apoyándola. Estamos haciendo causa común con ella”, expresó Santana.

En esa misma dirección van las expresiones de apoyo de Despradel, quien además sostiene que para lograr las reivindicaciones para las mujeres que se dedican al trabajo sexual, para la comunidad LGBT, para los jóvenes y las personas con discapacidad “es necesario educar a aliados en la sociedad”.

“No solamente tenemos que convencer a los diputados. Tenemos fundamentalmente que comunicarnos con la población. Aquí el Congreso funciona en secreto y todas las vagabunderías que se hacen normalmente sin que la población lo conozca. Cuando la sociedad asume una causa el Congreso tiene una presión demasiado grande encima”, resalta.