Para tener en cuenta

Otra de las acciones han sido dinamizar la campaña mediática en favor del agua y un plan educativo intensivo. Ya se firmó un convenio entre la Corporación, la fundación Mapfre y Vida Azul para concienciar cerca de 12,000 estudiantes entre siete y nueve años sobre el uso racional del líquido vital.

•    Mejorar las capacidades institucionales
•    Delimitar los trabajos de acuerdo con la realidad de cada comunidad y provincia
•    Coherencia entre las entidades públicas para tener resultados favorables en agricultura, servicio de agua ciudadano y seguridad alimentaria.
•    Prepararse para los cambios y avanzar con las realidades locales y mundiales.
•    Aprobar la Ley de Agua que desde hace años se discute en el Congreso Nacional.
•    Elevar para 2020 la cobertura del agua en un 88% para la zona urbana y un 70 % la parte rural.
•    Instalar y habilitar conexiones domiciliarias para mejorar la higiene y la calidad de vida.
•    Reforzar las campañas mediáticas con programas en las escuelas y oficinas públicas.
•    Establecer un régimen de consecuencias para los que atenten contra la flora nacional.
 

El planeta Tierra está compuesto en más de 70 % por agua, pero solo el 2.5 % es dulce. Los organismos internacionales llevan dos años alertando de una inminente crisis, pero no todos los países han respondido con el nivel esperado. Uno de esos es República Dominicana que, de acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, está en la frontera de una sequía amplia y profunda.

Según la ONU, la falta del líquido vital alcanza a 1,200 millones de personas y otras 500 millones se encaminan a lo mismo y unas 1,600 millones ya presentan dificultades por mala infraestructura y sistema hídrico. Incluso, Ban Ki Moon (secretario de la ONU) sentenció que para 2030 la mitad de la población mundial sufrirá la escasez y eso mantiene en vilo las naciones.

Un informe del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) precisa que alrededor de 21 millones de latinos no tienen acceso al agua potable. El número llega a 46 millones si se trata de carencias en las instalaciones y tuberías. El exdirector ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Achim Steiner, advirtió que esa falta del líquido vital pudiera ser motivo de conflictos bélicos. Se habla de una tercera guerra mundial, que hasta ahora es inocua.

En el caso de República Dominicana lleva un lustro sufriendo crisis hídricas en franco aumento cada año. Debido al serio problema que esto representa, el Gobierno dispuso que este sea “el cuatrienio del agua” y promete múltiples acciones para mejorar el sistema. El presidente Danilo Medina advirtió duras consecuencias para quienes deforesten e instó a cuidar las montañas.

Pese a los esfuerzos e iniciativas oficiales, a diario se desperdician 869 millones de galones con una demanda de 524 litros por persona, mientras en el resto de la región la media son 250. Las estadísticas arrojan que como país gastamos cerca de 1,600 millones de galones diarios cuando lo necesario son 794.

Del 7 al 9 de septiembre de este año se celebró el Encuentro Nacional de Dirigentes del Sector Agropecuario con el tema: “Recurso agua en la República Dominicana”. En esa actividad se vieron las caras las principales autoridades vinculadas al problema y todas manifestaron sus consideraciones al respecto; el Gobierno amplificó la alerta y los campesinos sus necesidades.

El director ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, señaló que se requiere la construcción de varias presas porque solo se aprovecha el 9 % del agua dulce, con un 91 % que se va al mar. Manifiesta que por la sequía todavía vigente los productos agrícolas se encarecieron, cosa que no habría ocurrido si el trato al agua fuera eficiente.

De acuerdo con el ministro ambiental, Francisco Domínguez Brito, en República Dominicana hay seis regiones hidrográficas con 97 cuencas principales y 556 secundarias. Todo eso provee 23.5 millones de metros cúbicos de agua en 34 presas, 26 de esas consideradas grandes, aunque hay cinco destinadas a la producción hidroeléctrica, 12 en riego, dos para minería y 15 de uso diverso.

Las cuencas producen 23 millones de metros cúbicos pero solo se almacenan dos. Esta desproporción eleva considerablemente los costos para el Estado en la oferta del servicio, al punto de tener que cubrir más del 50 % en el uso. La calidad también es mínima porque menos del 5 % de las aguas residuales son tratadas antes de su descarga ambiental.

En cuanto al uso, hay un 72 % que se queda en la agropecuaria, un 18 % en las industrias y solo un 10 % para el consumo doméstico. Hace 15 años la disponibilidad de agua per cápita era de 2,777 metros cúbicos, sin embargo al día de hoy eso se ha reducido casi a la mitad. ¿Razones? Por un lado la depredación flora y por el otro el mal uso que se le da a la poca agua que llega.

“El Panel Internacional para el Cambio Climático estima que las lluvias se reducirán en un 20 % cada año, lo que implica que la evapotranspiración se incremente 0.1 milímetro por día para el año 2100 y que el nivel del mar suba entre 18 y 59 centímetros. Nosotros quizá no veamos eso pero es lo que le vamos a dejar a nuestros nietos si seguimos así”, detalla Brito.

A las autoridades les preocupa –o por lo menos es lo que dicen– la destrucción de las cordilleras bajo la justificación de buscar tierras vírgenes, mejores condiciones climáticas y mayor cantidad de agua. “En Valle Nuevo estamos destruyendo, no solo áreas protegidas, sino que matamos la fuente principal de agua y, por ende, reducimos nuestra calidad de vida”, considera el ministro.

El consumo principal del agua está en el Gran Santo Domingo porque la tercera parte de la población nacional se mueve en la zona metropolitana. Cada uno de sus habitantes consume al día 112 galones de agua cuando la media en el planeta es de 70, según detalla la Corporación de Acueducto y Alcantarillado (CAASD). Lo peor del caso es que el 18 % se usa para descargar los inodoros.

Con esos número se pudiera pensar que todos los hogares tienen acceso al agua, pero no es así: solo el 47.6 % tiene tuberías bajo techo, un 78 % tiene dentro o en el patio, el 81.7 tiene dentro, en el patio o en otra vivienda y el 84.3 % alguna de las anteriores o llave pública. De acuerdo con la encuesta EnHogar 2015, el 83.5 % del acceso está en la zona urbana y el 62.3 % en lo rural.

El ministro de Economía, Isidoro Santana, precisa que menos del 20 % de la población tiene alcantarillado sanitario eficiente. Cada familia se las ingenia para recibir agua por tuberías, en muchas ocasiones mal instaladas o sin la debida calidad para que el líquido se mantenga potable para el consumo. “El agua sale bien de las cuencas pero los procesos y la manipulación la contaminan”.

Soluciones conjuntas

Para lograr la eficiencia, se determinó racionar el suministro de agua porque “la sequía ha provocado que baje vertiginosamente el cauce de los ríos”. El subdirector de Operaciones de la CAASD, Luis Salcedo, precisa que el problema empeora porque donde había una residencia unifamiliar ahora hay una torre con una docena de familias que exigen 10 veces más.

Ese aumento poblacional obliga a un drenaje más activo y las tuberías –en su mayoría instaladas en los gobiernos de Joaquín Balaguer– no soportan la presión ni la demanda. Por eso se ven rupturas en distintos puntos y eso extiende la sequía general. Se gestiona un plan de rehabilitación de redes hídricas, pero los trabajos no son proporcionales al crecimiento demográfico.

Pronóstico

“El Panel Internacional para el Cambio Climático estima que las lluvias se reducirán en un 20 % cada año, lo que implica que la evapotranspiración se incremente 0.1 milímetro por día”, Francisco Domínguez Brito, ministro de Medio Ambiente.