De acuerdo con Quirico Castillo, investigador del Instituto de Química de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el cacao es un alimento completo. Posee una gran cantidad de nutrientes, entre ellos, flavonoide y antioxidantes, propiedades que lo hacen ser rico en nutrientes.

Sin embargo, el cacao no se aprovecha en su totalidad y para el consumo humano solo se utilizan sus semillas, las cuales son muy pocas dentro de una mazorca.

Esta observación la hizo el profesor universitario, Rafael Paradell, quien es propietario de una finca de cacao en Yamasá.

El maestro, que tiene más de 35 años desempeñándose como comunicador, sin ser experto en la producción de cacao notó que al abrir las mazorcas y sacarle las semillas era desechada una gran cantidad de pulpa y cáscara del fruto.

Fue entonces cuando decidió utilizar ese “desperdicio” para alimentar a los animales del lugar y comenzó a ingerirlo. Paradell usó la cáscara para preparar albóndigas y otros alimentos.

Cocinó la cáscara.

En su afán por aprovechar el cacao completo, el periodista diseñó un proyecto y lo presentó al Fondo Catalán de Cooperación para el Desarrollo. Tituló a esta iniciativa “Pan con chocolate”.

En el proyecto planteaba la posibilidad de que los desechos del cacao (cáscara y pulpa) fueran utilizados para hacer pan, experimento que realizó junto a los propietarios de la Panificadora La Moderna.

“El pan que hicimos en la Moderna era exquisito y pudimos darnos cuenta de que duró más que los hechos solo de harina de trigo”, destaca Paradell, quien tiene fe en que los desechos de la mazorca de cacao pueden ser útiles para los seres humanos.

Dice que al producir el pan lo dio a probar a amigos, productores de cacao y a sus estudiantes, quienes afirmaron que tenía buen sabor.

Logró que los pollos comieran cáscara de cacao.

Paradell afirma que luego de ese experimento, comenzaron a mezclar la cáscara y pulpa de la mazorca de cacao con otras hierbas, para usarlas como alimento de pollos.

“Al suministrale ese alimento a los pollos vimos cómo estos animales ganaban peso”, insiste tras enfatizar que los seres vivos están preparados para adaptarse a comer cualquier tipo de alimento.
Puntualiza que a los desechos de cacao también agregó moringa, pan de frutas y otros alimentos que proporcionaban fibras a la mezcla.

Explica que el reto más difícil de asumir fue que los pollos, por ser animales de granja, asumieran la cáscara de cacao como su alimento,  y  para lograrlo compró mil 200 pollitas (llamadas israelíes) a las cuales alimentó con una mezcla de desechos del cacao y maíz.

“Tras cuatro meses de alimentación con la mezcla, las pollitas tenían siete libras”, manifiesta.
Señala que una vez las pollitas se acostumbraban al alimento eran capaces de comer cualquier tipo de hierba, incluso hojas de plátano.

Instruye a campesinos de Yamasá.

Con el objetivo de que los productores de cacao de la zona de Yamasá saquen provecho de los desechos del cacao, el profesor de periodismo ha decidido impartir talleres en los que les instruye cómo utilizar la cáscara y la pulpa de este producto que sitúa a la República Dominicana como uno de los mayores exportadores.

“Estoy enseñando a los campesinos y productores qué estoy haciendo con el cacao”, puntualiza.

Pero Paradell no se siente conforme con utilizar los desechos del cacao como alimento y esta semana acudió al Instituto de Química de la UASD, donde el doctor Castillo recibió varias muestras de cacao, incluidas las hojas de la planta, para ser analizadas y determinar si pudieran tener sustancias activas vinculadas al combate contra el cáncer.

Castillo, quien es además especialista en fitoquímica (estudia el aislamiento y oxidación estructural de moléculas aisladas en plantas), asegura que el estudio de la cáscara y la pulpa del cacao es una manera de darle valor agregado a todos los beneficios que ya se conocen de este alimento.

“Debemos explorar la posibilidad de que en estos desechos existan sustancias medicinales”, agrega el especialista, quien confiesa que desearía encontrar actividad en las hojas de esta planta, por ser más abundantes.

Afirma que de encontrar alguna molécula con valor medicinal, ya la cáscara y la pulpa del cacao no serían desechos, sino que automáticamente serían materia prima farmacéutica.
Castillo valora que en el país las plantas de cacao son comunes, lo que en caso de obtener resultados positivos con las pruebas a realizar a los desechos, podría favorecerse a la agroindustria dominicana.

¿Qué harán con los desechos?

Castillo explica que de las muestras entregadas por Paradell a la UASD se sacarán extractos que deberán ser enviados a España para su análisis.

El análisis, que se realizará sobre líneas celulares cancerígenas para determinar si estos desechos poseen propiedades a ser utilizadas contra esta enfermedad, lo hará el doctor José Manuel Padrón.
“En caso de que se encuentre actividad en estos desechos, iniciaríamos una investigación que duraría por lo menos tres años”, vaticina.

Sin embargo, habrá que esperar alrededor de tres meses, tiempo en que el doctor Padrón estaría dando respuesta a la UASD sobre las muestras enviadas y en las que Paradell tiene fe  que puedan servir para que los seres humanos obtengan beneficios que contribuyan a mejorar su calidad de vida, y quién sabe si una cura para el cáncer.