“Mi primer año en Chile fue difícil y echaba mucho de menos a mi familia: no es fácil estar en otro país y convivir con una cultura diferente. Pero ahora me encanta y los chilenos me tratan muy bien. Estoy decidida a quedarme, traeré a mi hijo y voy a formar una familia”.

Así describe su experiencia Ángela Karina Batista, una dominicana de 40 años que se atrevió a dejar su país natal y sobrevoló los mares decidida a buscar mejores condiciones de vida en otros horizontes y motivada por la situación social, política y económica de República Dominicana, la cual ha impulsado a muchos nacionales a dejar su tierra y emigrar a otros lugares.

Entre tantos destinos para elegir alrededor del mundo, Ángela Karina se decidió por Chile, básicamente.

Ella es una de los más de 15 mil dominicanos que desde la década de los 90 han decidido “cruzar el charco” para llegar a Chile, atraídos por el crecimiento económico y la estabilidad social y política que desde entonces exhibe ese país suramericano.

Una vez allí, esta mujer, oriunda de San Cristóbal, dejó de temerle a los constantes temblores de tierra e incluso a los posibles terremotos que puedan ocurrir –una situación que no es frecuente en Dominicana–, y emprendió su carrera por un mejor futuro.

De acuerdo con cifras del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), el número de migrantes ha crecido cinco veces desde 1982, y los dominicanos están contribuyendo a que esas cifras se incrementen con su llegada, muchas veces con una visa autorizada por el Departamento Consular de Chile en República Dominicana, otras veces, mediante la utilización de bandas que organizan viajes ilegales.

Para ingresar a territorio chileno, el nacional dominicano debe cumplir con una serie de requisistos que muchas veces no todos aprueban.

Debe crear una cuenta en la página de la oficina consular de la Embajada chilena, y luego demostrar que quien desea viajar cuenta con la suficiente solvencia para los gastos de viaje, así como la estadía en el citado país suramericano.

Según el embajador de la República Dominicana, Pablo Maríñez, con estas medidas se podría estar evitando que los dominicanos emigren sin ánimos de regresar.

Explicó que hubo una época en que no se requería visado, sin embargo las condiciones cambiaron debido a que “alrededor de 2012 se fue incrementando la llegada a Chile, sobre todo por lugares no habilitados, y comenzó a haber un tráfico porque les vendían un sueño de mejoría”.

“Se podría suponer que deben ser relaciones de reciprocidad, sin embargo en Chile  hay petición de visa para los dominicanos”, destaca Maríñez.

Expertos opinan que la razón por la que República Dominicana no le exige visa de entrada a los ciudadanos chilenos, así como tampoco se las exige a muchos otros países del mundo, es porque la principal fuente de ingresos es el turismo, por lo cual deben tener las puertas abiertas a los extranjeros.

Destacó que muchos dominicanos llegan a Ecuador, aprovechando que no necesitan visado para ingresar a ese país, y que desde allí se trasladan a Chile en vehículos, la mayoría de las veces atravesando Perú, pero que en ocasiones también deben ingresar a tierra boliviana.

Entrada “ilegal”

Otra dominicana, cuyo nombre se omite por seguridad, relató a Metro las “calamidades” que pasó para poder residir en Chile.

“Como los dominicanos no necesitamos visa para Ecuador, yo llegué a ese país en avión, al llegar a Ecuador compré un chip de teléfono celular para comunicarme con la señora que me estaba organizando el viaje, ella me dio todas las instrucciones para poder llegar a Bolivia”, detalló la migrantes.

Rememoró que al llegar a Bolivia bebió comprar otro chip para seguir recibiendo instrucciones.

Esta mujer refiere que aunque ahora República Dominicana le podría brindar las mismas bondades por las que escogió a Chile, no tiene pensado retornar.

“Tardé seis días para llegar a Chile y gasté mucho dinero, aun no tengo residencia permanente pero no pienso regresar por ahora”, indicó.