Los votantes estadounidenses sacudieron el sistema político del país al elegir el martes como su presidente al magnate inmobiliario Donald J. Trump, quien durante la campaña prometió deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados, construir un muro en la frontera con México, revocar el seguro de salud Obamacare y encarcelar a su derrotada contrincante demócrata Hillary Clinton.

Trump, de 70 años de edad, ganó la presidencia por estrecho margen, impulsado por inesperados triunfos en Florida, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin que dieron al traste con los pronósticos de cientos de encuestas que mayormente daban a Clinton como ganadora.

En su discurso tras ganar las elecciones, Trump prometió que será un “presidente para todos los estadounidenses” al anunciar su victoria en los comicios presidenciales.

“A todos los republicanos, demócratas e independientes en esta nación les digo que es momento de que nos reconciliemos como un pueblo unido”, señaló.

Para algunos observadores y estrategas demócratas, el derrumbe de los pronósticos que inicialmente favorecían a Clinton vino a solo días que el director del FBI, James Comey, anunciara una nueva investigación de correos electrónicos de la ex secretaria de Estado descubiertos en una computadora compartida por su cercana ayudante, Huma Abedin, con su esposo –del que ahora está separada–, el ex congresista Anthony Weiner. Aunque más tarde Comey aclaró que no habría cargos penales contra Clinton, el mero anuncio de la nueva investigacion cambió la dinámica de la campaña que inicialmente parecía favorecer a Clinton.

Según estos analistas, Clinton también perdió votos drenados por el candidato del Partido Libertario Gary Johnson, quien en la Florida obtuvo más de 203,000 votos, que si hubieran ido a Clinton, ella bien podría haber ganado el estado. En última instancia, Clinton obtuvo 4.3 millones de votos en la Florida, mientras Trump ganó con 4.5 millones de sufragios.

Fue una noche de reñida contienda en la Florida donde los resultados se asemejaban a un montaña rusa, con Clinton en la delantera un momento, que minutos después pasaba a manos de Trump, y que momentos más tarde regresaba a Clinton.

El momento culminante vino a las 2:30 a.m. cuando The Associated Press declaró que Trump había ganado la presidencia, derrotando a Clinton con 48 por ciento del voto nacional contra 47 por ciento para la demócrata.

El magnate tomará posesión ante el Capitolio el 20 de enero en Washington D.C., reemplazando al primer presidente negro del país, Barack Obama, quien hizo campaña infructuosa por Clinton. La administración Trump quizás sea una de las potencialmente más nacionalistas y conflictivas en muchas décadas, porque para cumplir sus objetivos tendrá que instaurar políticas de confrontación con estados, ciudades y países.

Inicialmente se observó interés en Clinton por parte de ciertos votantes. En el recinto de Key Biscayne, una isla en la Bahía de Biscayne al este de Miami, cuatro votantes entrevistados dijeron haber sufragado por Clinton.

“Ella era la única opción”, dijo Ivonne Mckee.

Miguel Gutiérrez, oriundo de Venezuela, dijo que también votó por Clinton porque la posibilidad de Trump presidente lo asustaba y le traía malos recuerdos de Hugo Chávez, el fallecido presidente que volcó al país sudamericano al socialismo y lo empobreció.

“Yo vengo de Venezuela y veo a Trump estilo Chávez, y entonces me da miedo”, dijo Gutiérrez.

Pero eventualmente, una mayoría de los votantes en Florida –incluyendo algunos hispanos– votaron por Trump.

“Un voto para Trump es un voto en favor del país”, dijo el votante José Caboverde en Miami Gardens. “Trump está de parte de la gente trabajadora”.