A pesar de que sus fabricantes afirman que tienen el potencial de cambiar nuestro mundo, eliminar el consumo de tabaco y todas las enfermedades relacionadas, el llamado cigarrillo electrónico sigue provocando controversia. Una organización de caridad, Action on Smoking and Health, por ejemplo, publicó una nueva encuesta que revela que su uso ha aumentado un 6% en dos años entre usuarios de 11 a 18 años de edad en el Reino Unido, donde residen 2.6 millones de consumidores de cigarrillos electrónicos.

A pesar de ello, los defensores de los dispositivos de vapor argumentan que son una buena manera para que los adictos a la nicotina dejen de fumar los dañinos cigarrillos. Aún así, los críticos creen que los cigarrillos electrónicos simplemente introducen a la gente a fumar, finalmente, el artículo genuino.

“Una alternativa electrónica es una manera menos dañina de consumir nicotina que fumar”, dijo a Metro Hazel Cheeseman, director de política en la organización británica Action on Smoking and Health. “De lo que mucha gente no se da cuenta es que mientras que los fumadores son adictos a la nicotina, es el humo lo que los mata. El consumo de nicotina a través de vapor en lugar de humo es mucho menos perjudicial”.

Algunos observadores estiman que incorporar el uso de cigarrillos electrónicos para reducir el consumo de tabaco (como la nicotina medicinal) puede reducir el tabaquismo en un 99%. Y en 20 años de uso, posiblemente, pueda ser desplazado como la causa número uno de las enfermedades y muertes evitables.

“Espero que las regulaciones retrasen la evolución del producto, haciéndolo, por lo tanto, menos eficaz como una herramienta para dejar de fumar”, dijo Spike Babaian, cofundador del Long Island Vapers’ Club, un grupo de presión con sede en Estados Unidos para los usuarios de cigarrillos electrónicos.

“Esto no es algo que se pueda evitar. Algo de regulación es un sacrificio necesario para proteger a la gente de productos de baja calidad que pueden hacerles daño”.

Por ahora, los cigarrillos electrónicos llenan un vacío importante en el mercado, pero parece muy difícil predecir lo que sucederá en el futuro. Dependerá de donde la tecnología nos lleve, las decisiones que los países tomen sobre la regulación de estos productos y si se les entregan datos precisos sobre la seguridad relativa del vapor a los fumadores.

“Los funcionarios de control del tabaco continuarán intentando denigrar, oponiéndose a los cigarrillos electrónicos basándose ​​en su creencia de que son un truco inventado por las ‘grandes tabacaleras’ para lograr que las futuras generaciones de adolescentes se vuelvan adictos”, concluyó Joel Nitzkin, médico de salud pública. “Esta idea está tan firmemente alojada en sus mentes que no es discutible o abierta a discusión”.