Washington está buscando ayuda de los países de América Latina para hacer frente a un creciente flujo de migrantes.

La cantidad de personas de Asia, África y el Medio Oriente que han intentado cruzar la frontera México-EEUU este año casi se ha duplicado en número frente a todo el 2015.

Según Reuters (y varios medios de comunicación), más de 6.3 mil personas de estas regiones fueron capturadas tratando de entrar a México durante la primera mitad del año. En comparación, durante todo el 2015 hubo poco más de 4.2 mil migrantes, y sólo 1.8 mil en 2014. Respectivamente, la misma tendencia se observa en la frontera de EEUU.

“A pesar de su creciente reputación como una nación hostil hacia los extranjeros, EEUU sigue siendo un destino elegido por los inmigrantes y refugiados”, dice a Metro Mark Overmyer-Velázquez, director del Instituto estadounidense de latinos / as, el Caribe y Estudios de América Latina. “La percepción de las oportunidades económicas y la relativa seguridad siguen siendo factores clave que determinan a EEUU como una opción. El país, sin embargo, no ha acogido a refugiados y otras personas ajenas en la misma medida de otros países ricos del Norte, como por ejemplo, Canadá y Alemania”.

El número de personas que van a los EEUU sigue siendo mucho menor que en la Unión Europea, que todavía está luchando para hacer frente a la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. Los expertos piensan que no debemos esperar que el mismo escenario suceda en América, sin embargo, la colaboración entre los países es necesaria para reducir la velocidad del flujo.

“El 98% de todos los migrantes internacionales indocumentados llegan a EEUU a través de México”, explica Rodolfo Casillas, especialista en migración en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en la Ciudad de México. “Es por eso que es muy importante para el gobierno de EEUU contar con la colaboración de los mexicanos para detener eso. Los países de América Central –en particular, Guatemala, El Salvador y Honduras– no ayudarán mucho, debido a que sus emigrantes envían remesas, ayudan al mercado nacional, etc, y esto es muy importante para la economía de la región”.

Pero los beneficios de un lado podrían traer problemas en el otro. Por ejemplo, en noviembre pasado cinco sirios con pasaportes griegos falsos fueron detenidos en la capital de Honduras, Tegucigalpa, desde donde tenían previsto llegar a  EEUU. Se confirmó más tarde que habían solicitado asilo, pero su viaje exitoso a través de varios países de América Latina y obvia negligencia en las fronteras levantó preocupación por los posibles riesgos de seguridad en la región.

Una ruta para llegar a  EEUU comienza en Brasil. Los migrantes llegan allí, reciben pasaportes falsificados y viajan de manera problemática en avión, barco y a pie por la selva con la ayuda de contrabandistas.
“Sin embargo, no hay evidencia alguna de que los terroristas estén utilizando América Latina como un trampolín para entrar en EEUU”, dice Elliott Young, profesor de historia y especialista en América Latina en el Lewis & Clark College de EEUU.

Y agrega: “Estados Unidos es un país muy grande, con una economía robusta y tiene la capacidad de absorber cientos de miles de nuevos refugiados sin ningún problema. De hecho, los refugiados son a veces los migrantes más instruidos y contribuyen enormemente a los países que los acogen”.

En cualquier caso, la tendencia de los migrantes a utilizar la difícil y terrible ruta del sur para entrar en EEUU está a la vista y es utilizada por más y más gente cada año. Las Américas ya están uniendo sus poderes para detener a los migrantes ilegales. Según se informa, EEUU ya está entrenando a sus colegas en México y Panamá. Pero los expertos creen que no será suficiente para cortar de raíz el problema.

“Es probable que veamos a más y más refugiados trasladándose por todo el mundo a medida que la crisis económica y las guerras aumenten. En lugar de tratar de solucionar el problema en el momento en que los refugiados llegan a los umbrales de un país, sería más útil pensar en formas más equitativas de distribución de la riqueza a nivel mundial y medidas que aumenten la paz y disminuyan la guerra”, concluye Young.

 

“Construir muros más altos nunca es una solución”, Mark Overmyer-Velázquez
Director del Instituto de latinos/as, el Caribe y Estudios de América Latina con sede en EEUU.

¿Cómo está la situación de los migrantes en A. Latina?
Es una región con predominio de emigrantes, aunque los acuerdos comerciales globales actuales con Asia y el Medio Oriente ha llevado a un número cada vez mayor de esas regiones. A finales del siglo 19 y principios de siglo 20, América Latina históricamente era un destino importante para los inmigrantes del Medio Oriente y otras partes. Sin embargo, la gran mayoría de los inmigrantes proceden de países vecinos. Algunos funcionan como regiones de tránsito en ruta hacia EEUU.

Las estadísticas muestran un aumento dramático. ¿Existe la posibilidad de una crisis migratoria, como en la UE?
Dada la resistencia histórica de EEUU a un rápido incremento en las poblaciones de refugiados (aparte de los países más pequeños, como Cuba) y sus leyes fundamentalmente racistas, excluyentes y una considerable orientación antimusulmana, es muy poco probable que EEUU vaya a experimentar una “crisis” de refugiados ni acercarse al grado de la experiencia en Europa occidental.

Hay un flujo creciente de inmigrantes del Medio Oriente. ¿Podría poner en peligro la seguridad en la región?
América Latina tiene sus propia larga historia con el terrorismo y las dictaduras. No veo estas crecientes llegadas como preocupaciones de seguridad.

¿Hay manera de detener este flujo migratorio?
Iniciativas económicas y educativas bilaterales que apoyen las oportunidades económicas y educativas en los países de origen de las personas, permitiendo que se queden en casa. El patrocinio de los acuerdos comerciales que apoyen el trabajo y los derechos humanos en el Hemisferio Sur. En otras palabras, la construcción de muros más altos nunca ha sido o será una solución.