El gobierno de Barack Obama comenzó una serie de redadas a gran escala dirigidas a mujeres y niños que huyen de la violencia en América Central.

 Las estadísticas muestran que más de 100 mil inmigrantes indocumentados han llegado al país desde Guatemala, Honduras y El Salvador en los últimos dos años. Los expertos confirman que, si bien el Departamento de Seguridad Nacional no ha anunciado otras redadas, el proceso continúa.
“La operación de imposición ha demostrado ser controvertida en todos los lados, criticada por los líderes de los derechos de los inmigrantes por separar a las familias. Por el contrario, ha sido criticada por los conservadores por no ir lo suficientemente lejos”, dijo Doris Meissner, excomisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización de EE.UU. y alto miembro del Instituto de Políticas de Migración.

En teoría, EE.UU. tiene autoridad legal para tomar estas medidas, justificándolas diciendo que todos aquellos recogidos en las redadas han agotado todas las opciones legales en las cortes de inmigración y no lograron armar un caso para la protección de refugiados. Como tal, se convierten en una prioridad para la deportación. Pero las redadas han planteado preocupaciones significativas entre los defensores.

“En primer lugar es la cuestión del debido proceso –según admite el propio Gobierno, menos de la mitad de todos aquellos recogidos en los ataques tenían un abogado en sus procedimientos de inmigración–, algo que sabemos que es crítico para realmente ganar su caso y poder permanecer en el país”, explicó Philip E. Wolgin, director general para el equipo de la política de inmigración en el Centro para el Progreso Americano. “Imagínese, por ejemplo, un niño de cinco años tratando de armar un caso de por qué a él o ella debería permitírsele permanecer en los EE.UU. por su cuenta, mientras que un entrenado abogado del gobierno argumenta en contra de ellos. Así es como funciona nuestro sistema”.

El Instituto de Políticas de Migración, un grupo de investigación con sede en Washington, señaló que para muchos “las condiciones de su llegada son peores que las que les obligó a abandonar su país en primer lugar.” La Organización Internacional para las Migraciones ha establecido centros de recepción para recibir a los niños que se devuelven y los EE.UU. ha aumentado su ayuda al desarrollar asistencia en el reasentamiento.

“El Centro para el Progreso ha pedido un alto a las redadas,” añadió Wolgin. “Propagan el miedo en todo el país. Hemos escuchado informes de que niños no van a la escuela y las familias no se presentan a las citas en las clínicas de salud porque tienen miedo de lo que podría suceder si salen en público”.

Las acciones gubernamentales también vienen en medio de una campaña electoral en la que los principales candidatos del Partido Republicano –Donald Trump y Ted Cruz– han llamado a una deportación masiva de todos, los casi 11 millones de inmigrantes no autorizados que viven en Estados Unidos. Los candidatos demócratas Hillary Clintony Bernie Sanders favorecen la legalización y la ampliación del uso del poder presidencial para permitir que los refugiados y otras personas permanezcan. Los expertos creen que los temas de inmigración podrían afectar los resultados de diciembre.

“Esa plataforma debería ayudar a los demócratas con el creciente número de votantes inmigrantes latinos y otros. Sin embargo, la ira contra el presidente durante los últimos allanamientos podría frenar su entusiasmo”, explicó Edward Alden, alto miembro del Consejo de Relaciones Exteriores.


“Para los deportados existe un peligro real de volver a casa”


Se puede lograr el plan de Obama?

Como cuestión práctica, el plan es sin duda alcanzable. El objetivo del presidente es bastante modesto, identificar y eliminar aquellos individuos y familias de América Central que solicitaron la condición de asilo en los Estados Unidos y cuyas peticiones fueron rechazadas por los jueces de inmigración de Estados Unidos, pero que todavía no han salido del país. Como cuestión política, sin embargo, es muy controvertido. Más de 140 miembros demócratas del Congreso pidieron a Obama suspender el plan, advirtiendo que había “generado temor y pánico en las comunidades de inmigrantes”, y que muchos de los destinatarios podrían ser objeto de persecución, tortura o muerte, si son devueltos a sus países.

¿Podría la deportación causar problemas para los latinoamericanos?

Para los deportados existe un peligro real de volver a casa. El Salvador tuvo la tasa de homicidios más alta del mundo en 2015, y en otros países azotados por la violencia por las bandas de drogas, como Honduras y Guatemala, no se quedan atrás. Más de 17,000 personas fueron asesinadas en esos tres países el año pasado. También hay serias dudas acerca de si el sistema de EE.UU. permite a los refugiados presentar su caso.

El gobierno de Estados Unidos no proporciona abogados para los solicitantes de asilo, y mientras que los abogados pro bono tratan de llenar los agujeros, muchos de los centroamericanos terminan defendiéndose a sí mismos antes los funcionarios de Estados Unidos en un sistema legal que no entienden y en un idioma que no hablan . De acuerdo con TRAC, de las 18,607 mujeres que fueron ordenadas a ser expulsadas desde julio de 2014, el 86 por ciento no tenía representación legal.

¿Qué podemos esperar ver en los próximos meses?

La administración está buscando una manera de salir de la polémica que ha generado. El secretario de Estado John Kerry anunció recientemente que Estados Unidos expandiría sus esfuerzos para identificar a los refugiados cualificados que han huido a los países vecinos más seguros, como Costa Rica y Belice.

Estados Unidos le han pedido ayuda al Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas. La administración dice que hasta 9,000 personas podrían ser reubicadas de esta manera en los Estados Unidos cada año, y otros podrían ir a otros lugares en el hemisferio. Y el Congreso de EE.UU. casi ha duplicado los fondos de ayuda a la región en los últimos dos años, a US$750 millones, con la esperanza de fortalecer la aplicación de la ley y fomentar el desarrollo económico para reducir el número de personas que abandonan los tres países.

Los pros y los contras del plan de Obama:

John P. Torres, ex subsecretario de Seguridad Nacional de Inmigración y Aduanas de EE.UU., explicó a Metro los beneficios y desventajas de deportación de inmigrantes ilegales de los EE.UU.
+Reduce el riesgo para las familias, especialmente los niños que están poniéndose en manos de despiadados traficantes para cruzar la frontera.

+Mejora la seguridad de la frontera.

+Crea la posibilidad de reasignar los recursos y agentes para otras prioridades como la seguridad nacional y la lucha contra el contrabando de estupefacientes.

–Algunas familias pueden tratar de volver a entrar a EE.UU. mediante el uso de contrabandistas, lo que los pone en mayor riesgo de bandidos, extorsión y condiciones peligrosas de viaje.

–Aquellas familias que son deportadas formalmente se les impide volver a entrar legalmente a EE.UU. durante cinco años sin una renuncia y están sujetos a arresto por delito grave por el reingreso después de la deportación.

– Es más peligroso para los agentes y los de la comunidad cuando los agentes tienen que hacer grandes detenciones debido a la naturaleza impredecible de cómo reaccionará la gente. El “Efecto Ferguson” ha creado un mayor nivel de ansiedad de oficiales en la calle.