En mayo de 2013, Angelina Jolie decidió someterse a una doble mastectomía preventiva. Habiendo perdido a su madre, Marcheline Bertrand, de cáncer a la edad de solo 56 años, la actriz se hizo la prueba y se enteró de que llevaba el gen BRCA1, el que le dio un alto 87 por ciento de contraer cáncer de mama en algún momento de su vida. La madre de seis hijos fue rápida en hacer su elección: “Una vez que supe que ésta era mi realidad, decidí ser proactiva y minimizar el riesgo lo más que pude”, escribió en una columna en el New York Times el año pasado para explicarse a sí misma esta importante e irreversible decisión.

“Estoy escribiendo sobre esto ahora porque espero que otras mujeres puedan beneficiarse de mi experiencia”, explicó la actriz en una carta abierta. La esperanza de la actriz de 39 años de edad, de tal vez ayudar a algunas mujeres a través de la terrible experiencia, rápidamente superó sus expectativas. Un estudio publicado la semana pasada por el Breast Cancer Research mostró que la revelación de titular mundial de Jolie realmente alentó a mujeres con un historial familiar de cáncer de mama a buscar consejo.

Según la investigación, el año posterior del anuncio de Jolie vio un aumento de dos veces en el número de referencias para asesoría y pruebas genéticas para el cáncer de mama en el Reino Unido. “En los 21 centros que estudiamos, nos dimos cuenta de un efecto inmediato en las mujeres que tenían historia, pero no habían pensado en ser examinadas, y permitió alcanzar un número considerable de personas con esas persistentes preocupaciones”, explica el líder del estudio, Dr. Gareth Evans.

Pero las mujeres no solo se examinaron las que descubrieron que tenían el gen mutante se inclinaron a someterse a la cirugía preventiva. “Alrededor de la mitad de ellas lo hizo”, señala Evans, profesor de genética clínica en la Universidad de Manchester. El efecto Jolie fue más claro en las clínicas donde muchas mujeres mencionaron el hecho de que la estrella de “Tomb Raider” las había motivado a venir. “No solo es un icono de Hollywood, ella también es reconocida por su trabajo con la ONU. El hecho de que una mujer que tiene que ser consciente de su imagen corporal lo dio a conocer probablemente animó a otras a ser valiente y abrirse a la idea de una mastectomía”, sugiere. “Otra razón por la cual las mujeres tuvieron el coraje de presentarse fue que llegaron confiadas en la calidad de la cirugía de reconstrucción mamaria. Una mastectomía era el miedo de cada mujer”, recuerda Lester Barr, presidente de Genesis Breast Cancer Prevention. De hecho, cuando la vemos tan radiante y glamorosa en la alfombra roja como siempre, nadie puede decir que ella perdió algo de su feminidad con la cirugía.

Aunque el número de referencias para las pruebas se duplicó durante el año pasado, los científicos notaron que no hubo una mayor proporción de los referimientos innecesarios realizados por médicos de familia, lo que lleva a Barr a la conclusión de que este efecto fue “totalmente positivo”. En el largo plazo, Evans estima que esta tendencia se va a desvanecer entre las personas que saben desde hace mucho tiempo que tienen antecedentes familiares, pero los que tienen una madre o una hermana recién diagnosticadas no olvidarán lo que vieron en las noticias.

La cirugía reduce el riesgo de cáncer en un 90 a 95 por ciento (dependiendo de si la mujer decide quedarse con su pezón por ejemplo), pero hay otras medidas de prevención a través del ejercicio regular y tener una dieta equilibrada (30 o 40 por ciento de reducción del riesgo).      

Medicamentos preventivos, como el tamoxifeno, son una opción también. “Realizar una mastectomía preventiva es una buena opción, pero gracias a un adecuado examen con la RM, la enfermedad puede ser diagnosticada muy temprano y curada. Sin embargo, algunas mujeres no quieren esperar el diagnóstico y prefieren anticiparse a cualquier problema potencial para evitar pasar por un tratamiento pesado”, analiza Evans. “Las tasas de curación han mejorado dramáticamente en los últimos 20 años, y nuevos tratamientos surgen cada año”, analiza Barr. Pero nosotros creemos en la prevención más que curas. “Y el primer paso es, lo has adivinado, estar consciente”.