“Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene”, es una frase del político y escritor cubano José Martí, que refleja en parte la incondicionalidad de las madres. O la del novelista francés Honoré de Balzac,  quien escribió “El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás perdón”. ¿Usted sabe qué tan incondicional puede llegar a ser una madre?

Preguntamos aquello a la psicóloga infanto-juvenil Varinia Signorelli, máster en psicología clínica. “Nos hemos sorprendido en múltiples ocasiones de lo incondicional del amor de las madres, que son capaces de perdonar lo que sea, de aguantar tratos poco justos y realidades poco alentadoras por cuidar de su hijo/a y mantenerse cerca para procurarles satisfacción. Da la impresión de que el instinto materno trae el chip de la incondicionalidad”.

Ejemplos hay miles. Frecuentemente nos deja atónitos ver en televisión a una madre que defiende inconmensurablemente a su hijo, aunque éste sea culpable de un hecho delictivo. Y quienes la justifican, suelen decir: “Es su madre, no se puede esperar otra cosa de ella”. También reflejan esta incondicionalidad aquellas madres que abandonan sus actividades de fin de semana, quienes en vez de dormir, descansar o juntarse con las amigas, acompañan sin chistar a sus pequeños a la escuela de fútbol o al patinaje, y por largas horas. Incluso hay mamás que se desplazan al último plano, y que andan con ropita vieja porque prefieren vestir con nuevos trajes a sus hijos. Esto es el amor incondicional de mamá. Y es posible que todos conozcamos de cerca varias muestras de amor absoluto y sin límites de una madre.

¿Alguna vez usted ha reflexionado acerca de si el exceso de amor, de asumir el rol de madre al ciento por ciento, podría acarrear problemas como malcriar a los hijos, crear hijos muy dependientes, perder al esposo por brindar más atención a los hijos, relegar su desarrollo profesional? 

“Es buenísima esta pregunta –dice la psicóloga–, porque vivimos en una sociedad donde se cree que el exceso de amor ‘malcría’ a los hijos, los hace ser ‘regalones’ (como sinónimo de poco autónomos e incapaces).

Puedo decirte con certeza –desde la práctica clínica, educacional, con visión de madre y de hija– que el amor nunca es ‘malo’, nunca es un problema. No se ama en exceso, simplemente se ama, y amar es algo que acarrea respeto, incondicionalidad, paciencia y múltiples valores positivos que son necesarios y fundamentales en la relación con nuestros hijos. Un niño que está rodeado de amor crecerá seguro de sí mismo, respetuoso de su entorno y feliz”.

Agrega: “El ser madre, en ocasiones y para algunas mujeres, es incompatible con cumplir otros roles, con trabajar fuera de casa o con estudios. Para otras, en cambio, es necesario tener otros roles que cumplir para poder sentirse contentas consigo mismas y, por lo mismo, ser mejores madres. No hay recetas, no debemos culparnos (aunque  cuando somos madres solemos tener la ‘culpa’ ligada a nuestro actuar), cada una debe buscar la forma adecuada para cumplir esta función, dependiendo de las necesidades de nuestro hijo y del papel que nos ha tocado cumplir.

Es importante que las personas comprendan que una madre necesita sentirse contenida (cuidada, querida, respetada) para poder hacerse cargo de un recién nacido. Aquí cobra real importancia la pareja, los amigos, los abuelos, otras mujeres que sean significativas para ella, etc”.

Consejos para festejar a mamá

Por lo general, más allá de grandes y costosos obsequios, toda madre espera que este 30 de mayo sus hijos la saluden, le den un beso, un abrazo, le regalen algo tan simple como una flor, les digan que las aman y agradezcan todo lo que han hecho por ellos.

La psicóloga opina que “un buen regalo para este Día de las Madres sería poder repasar la historia de cada hijo con su madre. Poder mirar los episodios de vida que han tenido juntos, las trabas que han tenido que sortear, los disgustos que se han hecho pasar, los buenos momentos y lo maravilloso heredado al hijo. Creo que para una madre, verse validada y reconocida por su hijo o hija en episodios que pensaron imperceptibles, o reconocida en esfuerzos que parecieron no notarse, hará que se sienta muy gratificada”.

Y como dinámica sugiere lo siguiente: “Jugar a que volvemos a ser niños y poder darle a la mamá un papel o carta breve que indique agradecimiento por algo que ella hizo cuando eras niño, algo que recuerdes con dulzura, pero que eras muy pequeño para dimensionar y retribuir. Por ejemplo: ‘Gracias por llevarme de la mano el primer día de colegio’ (Juan, 4 años); ‘gracias por no enojarte cuando me escapé por la ventana y te hiciste como que no lo notaste’ (Laura 15 años); ‘gracias por apoyarme en mis múltiples cambios de carrera e indecisión’ (Pedro 21 años). Este ejercicio nos ayudará a estar más cerca de ellas emocionalmente hablando y le dará un carácter de unidad a este día”.

Por último, respecto de  cómo pueden festejar sanamente este Día de las Madres las personas que han perdido recientemente a la suya. Varinia Signorelli dice: “Es importante que las personas que han perdido a su madre se den el permiso para conectarse con el recuerdo de ella. Darse permiso para experimentar los sentimientos que desde ese recuerdo afloren, de esa manera entrarán en un estado de desahogo para poder revivir momentos con ellas y compartirlos con los que queremos. No debemos temer al dolor, debemos conocer nuestras propias sensaciones y mostrarnos tal como somos con nuestros seres queridos, esta aceptación nos ayudará a estar tranquilos. Es importante que detectemos qué aspectos nos acompañan aún de nuestra madre: las herencias emocionales, los aprendizajes, todo esto podrá ayudarnos a recordar su amor y sentirlo de vuelta con profunda gratitud”.