Desde que apresaron a Joaquín Guzmán Loera y lo ingresaron al penal del Altiplano el pasado 8 de enero, en México, sus abogados y allegados se han dedicado a comunicar las quejas del narco.

Recientemente, en una entrevista con la radiodifusora Radio Fórmula, el abogado José Refugio Rodríguez confesó que el delincuente sufre de presión alta, dolor de cabeza, oídos y ojos, malestares que no padecía antes de ingresar a esa cárcel.

Además, Emma Coronel Aispuro, exreina de belleza y actual esposa del delincuente, señaló en una entrevista a la cadena de televisión Telemundo que teme por la vida de su marido. “Ellos quieren hacerle pagar por su fuga”, dijo Coronel.

Su otro abogado, Juan Pablo Badillo, señaló que es una víctima de “tortura física y mental”.

Al parecer, el líder de la droga se ha quejado de que cada dos horas lo despiertan para una revisión en su celda, lo que no le permite descansar bien.

Asimismo, a finales de enero se lamentó por no poder dormir debido al ladrido de un perro que lo vigila y que de igual manera no le permite conciliar el sueño.

Los abogados del delincuente han criticado las medidas que las autoridades toman contra su cliente y por esta razón las denuncian, para que se tomen medidas pertinentes.