Convirtieron este tiempo de verano en una primavera tardía. Los esperaban a finales de mayo, pero en sus planes estaba florecer a finales de junio. Los flamboyanes, rojos, amarillos, anaranjados, llegaron como  la más sublime obra de arte que planea embellecer todo el panorama visual de los ciudadanos de Santo Domingo.

También llamado Delonix Regia (Fabáceas), esta especie oriunda de Madagascar ha hecho de las aceras una alfombra de pétalos, que caen de este árbol que llega a medir unos 12 metros de alto.
Algunos prefieren llamarlo framboyán, sin embargo, el biólogo y director del Jardín Botánico Nacional, Ricardo Guarionex García, aclara que el término correcto es flamboyán (con L), debido a que tiene su origen en la palabra inglesa “flame”, que significa llama y hace alusión a su color rojo o anaranjado.

“Se introdujo con fines ornamentales (atractivo para el embellecimiento). La madera no es de buena calidad ni para construcción ni para leña pero sí como planta ornamental; sobre todo en la época de floración”, explica.

Ciclo de vida
A diferencia de muchas especies nativas, que pueden durar cinco siglos o más, el ciclo de vida del flamboyán, atacado por el comején (termita), es relativamente corto.

“Casi puedo asegurar que en República Dominicana, cuando sobrepasa los 40 años estamos hablando de un flamboyán viejo, con cierta decadencia”, detalla el citado biólogo.
Para que el famboyán llegue a su mayor esplendor requiere de espacios amplios. “Es un árbol que puede alcanzar 10 o 12 metros de alto y un grosor considerable. Es preferible sembrarlo en espacios abiertos donde no tenga interferencia con otras plantas para que pueda desarrollar al máximo su copa, es decir, sus ramas (…) A veces se comete el error de sembrarlo en espacios muy pequeños, sobre todo en las isletas centrales de avenidas o aceras y luego cuando está más bonito hay que eliminarlo porque sus raíces tienden a romper mucho las estructuras”, especifica este especialista a modo de recomendación.

Por su alto nivel de germinación, reproducir una flamboyán resulta una tarea fácil de realizar. Según este experto en Ciencias Biológicas, “cada semilla podría dar una planta. El crecimiento es rápido, en tres o cinco años ya usted tiene un flamboyán de un tamaño considerable y floreciendo. Se puede mantener en tarros grandes con poda, pero eso, obviamente, no le permite desarrollarse a plenitud ya que es un árbol de gran porte”.

El flamboyán, por sus características biológicas y su ciclo de vida, también se ha colado en el refranero popular dominicano.

“Dicen que el matrimonio es como el flamboyán, primero flores y después muchas vainas. Este refrán se refiere a esa transición en la que el árbol está muy florecido y de momento pierde las hojas dando la impresión incluso de que está enfermo o para morirse”, detalla García, quien además menciona el final de la primavera y el principio del verano como la época de floración de la referida especie.

El flamboyán, que también ha servido de inspiración a decenas de pintores dominicanos, abunda en las provincias de ubicación baja y con alto nivel de pluviometría (nivel de lluvia según el espacio geográfico). Entre ellas, La Vega, Sánchez Ramírez, La Romana, Monseñor Nouel y, como es notorio, la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional.

Esta especie no sirve de alimento a la fauna nacional. García explica, en declaraciones a Metro, que en lo que ha podido ver en sus años de biólogo, no ha constatado que las aves se nutran de este colorido árbol.

“En lo que he podido observar como biólogo, no veo que las aves lo utilicen como alimento. De hecho, el fruto, la semilla, es muy dura. Tiene una cubierta muy dura, además de que por el tamaño del árbol, no tenemos aquí muchas aves grandes que puedan alcanzarlo. Nuestra fauna no tiene con el flamboyán una relación alimenticia”, detalla.

“Una especie de primavera tardía”
Este año, los flamboyanes florecieron más tarde de la época en que se les esperaba. “Hemos observado que así como se han producido ciertos cambios en cuanto a la frecuencia de las lluvias, el cambio climático se nota. Eso influye en la floración de las plantas, específicamente en el flamboyán. Nosotros tuvimos dos años de sequía muy fuerte y pudimos notarlo en la producción de flores”, resalta García.

El director del Jardín Botánico hace referencia también a “una especie de primavera tardía; se nota incluso aquí en el Jardín Botánico Nacional. Ahora estamos en verano y hay muchas especies que apenas están floreciendo que debieron haber florecido a finales de mayo, junio. Se ha perdido la sincronización en lo que es la fenología, la floración”.

Con su brillo, sus ramas bailando al son del viento y sus cinco pétales de ocho centímetros, el flamboyán adorna cada esquina de esta isla caribeña convirtiéndose en estos momentos en el espectáculo gratuito por excelencia que dice presente en nuestros campos y ciudades.

Nombres por países

  •      Flamboyán – República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Venezuela
  •    Acacia – Venezuela
  •     Acacia roja – Colombia y Honduras
  •    Árbol de fuego – El Salvador
  • Árbol de lumbre – Zona noreste de México
  •     Chivato – Argentina y Paraguay
  •    Malinche -  Nicaragua y Costa Rica
  •  Ponciana – Perú
  •  Tabachin – zona central de México