Es difícil entender por qué un hombre de Senigallia, Italia, sin entrenamiento militar, iría a la guerra. Pero eso es exactamente lo que hizo Karim Franceschi.

El hombre de 25 años, que había visitado previamente Kobane, en Siria, para el proyecto humanitario Rojava Calling, decidió volver allí en 2015 para unirse a las Unidades de Protección Popular (YPG) en la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico. Franceschi, ahora de 26 años, regresó temporalmente a Italia para promover su nuevo libro The Fighter (Il combattente), el combatiente.

Metro habló con el soldado en la Feria Internacional del Libro de Turín.

Te lo han preguntado mil veces: ¿por qué fuiste?

Porque había visto lo que pasaba allá.

¿Fue fácil unirse a la YPG?

No fue difícil. Pasé a través de una valla de alambre de púas y el resto ocurrió de forma natural.

¿Qué te llevó a hacerlo?

Como trabajador humanitario me sentía útil, pero no era suficiente para mí. Entonces te das cuenta de que esta es una guerra que nos afecta a todos, que no se puede esperar y mirar. Detener a Isis nos concierne a todos.

¿Cómo se sienten tus padres acerca de tu decisión?

Estaban conscientes de que iba allí y nunca oculté lo que pensaba. Siempre he sido honesto con ellos, pero están contentos de ver que vuelvo a casa con vida.

Desde que estás de vuelta en Italia, ¿qué es lo que extrañas de la vida en la zona de guerra?

En general, extraño a mis compañeros y la independencia del capitalismo. Es difícil explicar lo que significa perder a un compañero y lo que es vivir una vida difícil y precaria en la que no sabes si vas a sobrevivir. Pero es importante arriesgarlo todo por la democracia.

 ¿Y cómo te sientes acerca de la situación política en Italia?

A menudo se dice que estamos en una dictadura ahora que la democracia en Italia ya no existe. No es una dictadura; tenemos que utilizar estas palabras con cuidado. No hemos perdido la democracia: somos los únicos responsables de esta caída diaria en la apatía y la pérdida de derechos.

En 2001, Metro visitó el Kurdistán turco, donde el ejército nacional trató de ahogar una resistencia generalizada. Hoy Turquía, que no ha cambiado su posición, podría entrar en Europa.

Este pensamiento me da miedo. Espero que no suceda. Europa nació de la Revolución francesa a través de las enseñanzas de Primo Levi. Y en la actualidad se debe reconocer y refundar, a partir de los valores humanos al abordar los temas de los refugiados.