“¡El Papa va a venir a mi casa, va almorzar aquí y va a dormir aquí la siesta!”, dice con un entusiasmo contagioso Emilio Aranguren, obispo de Holguín, una de las tres provincias donde hará parada el Papa Francisco en su visita a Cuba a partir de este sábado.

Habla con el sentimiento de quien recibe más que a la personalidad del momento. El Obispo Emilio le abre las puertas de su casa a un hermano, su Iglesia al misionero de la misericordia, y Cuba a quien ha servido de “puente” para reanudar sus relaciones con Estados Unidos.

Hemos estado preparando la casa para la visita”, le comenta a este medio sobre las últimas incidencias en su diócesis, como las mejoras a la planta física del obispado y a instalaciones públicas por parte del gobierno y actividades de avivamiento entre las comunidades.

Holguín, junto con el propio Francisco, es una de las novedades de esta tercera visita papal a Cuba en solo 17 años. Además de llegar a La Habana, la capital cubana, y Santiago, sede de la basílica de la Virgen de la Caridad del Cobre, el pontífice católico estará en la segunda provincia más grande de esta isla caribeña. Fue la Conferencia Episcopal Cubana la que eligió a Holguín, respondiendo así al pedido del Papa Francisco de visitar una diócesis donde no hubieran estado sus antecesores Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012.

La elección tiene razones históricas. Holguín es la provincia en la que ocurrieron dos hechos importantes para Cuba: la entrada del navegante Cristóbal Colón en octubre de 1492 por Bariay y el hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en las costas de Nipe. Pero el Obispo Emilio añade otra razón. Su diócesis fue la primera que creó Juan Pablo II, luego de la revolución cubana. “Fue un gesto de audacia y confianza lo que hizo el Papa en el año 1979”, señala.

Las seis horas del Papa en Holguín

El Papa estará apenas seis horas en Holguín, tiempo suficiente para una experiencia inolvidable, asegura el Obispo Emilio. Francisco celebrará la segunda misa de su visita en la Plaza de la Revolución de esa ciudad. Luego, hará un recorrido por sus calles y llegará hasta la Loma de la Cruz, desde donde se observa toda la ciudad. Allí impartirá la bendición. Después tendrá un almuerzo privado en la casa del Obispo.

“La comunidad católica ha recibido la visita del papa como un regalo. Hay muy buena disposición, muy buen ánimo”, comenta. Más allá de los fieles católicos, el prelado asegura que la visita del argentino Jorge Bergoglio ha despertado especial interés entre la población en general, sobre todo por su importante intervención para que Cuba y Estados Unidos entablaran un proceso de diálogo que permitió la reanudación de sus relaciones diplomáticas.

“Tal vez, muchas de ellas no lo esperan en su dimensión religiosa, pero lo esperan, y uno no sabe lo que puede nacer en su corazón”, afirma.