El concepto de patria planteado en los libros de historia dominicana parece difuso. Tal vez sea hoy una de esas ideas, que con el paso de los años hay que desempolvar y volver a definir.

Para el historiador José Antinoe Fiallo, la patria es más que el deseo de bienestar por el territorio en el que se nace. Se trata más bien, desde su perspectiva, de una lucha que se ejerce en el suelo que se ocupa.

“Cuando se habla de patria se está hablando de una dimensión universal de un territorio por el cual tú debes luchar. No es un lugar territorial limitado. Hablamos de una vocación universal de servicio y de lucha global”, expresa Fiallo, quien le da importancia a aquellos personajes que aunque no nacieron en República Dominicana, pusieron en juego su vida por el sueño de La Independencia Nacional.

Acontecimientos más recientes han colocado este término como el vecino más cercano del nacionalismo; ese supuesto “apego a la propia nación”.

Para este sociólogo es bueno recordar el momento en que la definición de “Patria” se internacionaliza. “Simón Bolívar inició una guerra de independencia no solo en Venezuela, su país de origen, sino también en Colombia y por toda América del Sur (…) José Martí consideraba que la nacionalidad era una condición universal que se asumía donde tú estuvieras, así sea por necesidad”. A esto, según este profesor de Historia, también se le llama “hacer patria”.

Fiallo cita al teólogo y ecologista brasileño Leonardo Boff –que estuvo a mediados de este mes en el país– cuando dijo: “La Tierra es la Patria de todos”.

“Ahora mismo en el mundo se está discutiendo una cuestión interesante. Tú eres un ser humano, por lo tanto eres ciudadano; no importa donde hayas nacido o donde estés. Donde tú estés tienes que tener los mismos derechos de los demás, sin importar donde hayas nacido y eso es algo que ya viene caminando en los procesos históricos”, explica.

Lo que no se habla de Duarte, Sánchez y Mella

Cuando se habla de libertad, de soberanía y de ideales, se piensa de inmediato en Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella y Francisco del Rosario Sánchez. Tres jóvenes que aunque soñaron una República Dominicana independiente, también fueron personas muy humanas y que, a diferencia de esas tradicionales fotos de saco y corbata, realizaban también actividades muy cotidianas.

“No se dice por ejemplo que Juan Pablo Duarte aprendió en la Guardia Nacional a desarrollar habilidades militares. Que formó un centro de esgrima para enseñar a compañeros de él a utilizar determinado tipo de armas. Que tuvo dos novias, que era parte de una sociedad secreta. También, que conocía varios idiomas, que no estudió en una universidad y sin embargo hacía todas esas cosas. Dio clases de matemáticas y contabilidad a sus amigos en el negocito de su papá”.

“Cuando te mencionan a ese Duarte, tú incluso crees que era una persona que no existía”, enfatiza este historiador.

Este joven, Juan Pablo Duarte, que en los libros y buscadores digitales aparece con traje, corbatín y bigotes que le esconden los labios y un corte de pelo corto “en capas” (en un lenguaje más femenino) no es más que una “imagen manipulada según las necesidades del presente”, afirma Fiallo.  “El Duarte que se nos presenta es otro Duarte. Si él iba en un caballo para las provincias Azua o a La Vega, por ejemplo, ¿cómo llegaba? ¿Lo llevaban antes a un lugar para peinarlo bien o llegaba lleno de polvo y medio sucio?”.

“Muchas veces las imágenes se manipulan para presentar a Duarte, como uno dice en un lenguaje callejero, como un pariguayo”, destaca.

En el caso de Ramón Matías Mella, Fiallo también se cuestiona. “Cuando Mella tira el trabucazo, ¿salió con un traje nuevo y una corbatica acabada o simple y llanamente sudó muchísimo para poder tirar el trabucazo y comenzar ahí la gesta del 27 de febrero?”.

La vida de Francisco del Rosario Sánchez también tiene sus matices. Uno de ellos, su carrera de abogado.

Estos tres coinciden en que murieron en condiciones precarias. “Todos terminaron sus vidas con cierto nivel de sacrificio. Duarte murió en Venezuela, aislado. A Sánchez lo mataron antes de que comenzara la Guerra de la Restauración tratando de entrar por la frontera y Mella murió por causas naturales; unos dicen que tenía cáncer, otros que problemas cardíacos”, narra el también catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del Instituto Técnico de Santo Domingo (Intec).

Los patricios de hoy

Pero, según este especialista en conducta social, no todo está perdido. La patria de hoy la están formando los jóvenes que se atreven a crear y a protestar de una manera diferente.

“Yo creo que desde hace varios años estamos viendo movimientos juveniles. Por ejemplo uno llamado ‘Toy jarto’, o ‘Ya ta bueno’. Fíjate en esas expresiones. También uno llamado ‘Juventud’ y otras manifestaciones rebeldes. Eso deja un mensaje. Los jóvenes empiezan a dar respuestas a las circunstancias que están viviendo”, comentó.

“Son quejas que se van acumulando lentamente. A veces no se les presta mucha atención, pero eso va caminando”, resalta.  

A consideración de Fiallo, quien cita a Los Restauradores cuando decían que la democracia es el poder del pueblo, la primera representación del patriotismo es una sociedad justa. “Una acción concreta de amor a la patria es la lucha por una sociedad donde no haya injusticias ni privilegios”.  

Para este historiador, el término Patria no llega a su verdadero esplendor con ofrendas florales durante todo un mes, mucho menos con caminatas, como se acostumbra, sobre todo desde las instancias gubernamentales. Para él y para muchos “esos son allantes” manejados a conveniencia.