Ocho de la noche en el malecón de La Habana. El clima está frió y caen algunas lloviznas. Al otro lado de la bahía, brilla el faro ubicado en el castillo de los Tres Reyes del Morro y se ilumina en el mar. Unos cuantas embarcaciones pequeñas reposan, a la espera de una travesía limitada y controlada.

Frente a la entrada de la bahía está sentado don Miguel Rodríguez, con hilo de pescar en mano. A su lado, una bolsa plástica con algunos peces pequeños que le sirven de carnada Está retirado y la pesca ha sido toda su vida su mejor pasatiempo. Lo aprendió de su padre, a los nueve años.

“Seguí la tradición de él hasta el día de hoy, que tengo 67 años”, apuntó. don Miguel (seudónimo, para proteger su identidad) llega casi todos los días hasta el área del malecón en la zona de la bahía cerca de las cuatro de la tarde y permanece allí, pescando, hasta las nueve de la noche. No tiene reloj, pero la hora la anuncia el cañonazo tradicional que hacen sonar desde el Castillo del Morro.

La noche en que murió Fidel Castro, se encontraba pescando allí, en el Malecón. La noticia se la dio su hermano al llegar a su casa. Sobre ese asunto, en principio no quería conversar.

“A mí, en realidad, no me interesa la política y no hablo mucho al respecto porque yo soy cristiano, y nosotros como cristianos no debemos inmiscuirnos en ningún tipo de problema político de ningún país”, dijo, aunque luego lanzó ese escudo a un lado para sacarse del pecho que “Cuba necesita un cambio”.

“(Fidel Castro) no determina ni influye en nada, ya no. Fidel vivo era una cosa, Fidel muerto es otra cosa, ni da opinión, ni puede decir, ni puede hablar ni puede nada, ya él cesó toda actividad”, afirmó. “Ahora quien está es Raúl Castro, las posibilidades dependen de Raúl Castro. Si él no toma en cuenta una nueva política, seguiremos igual, de eso no tengas la menor duda”, aseguró el hombre mientras esperaba que un buen pez mordiera su anzuelo.

En invierno, dijo, persigue al pez “pargo, el caballerote, la cubera, el guaguancho, la pintá y bonitos”. En verano, la mejor época según explicó, llega el “palvo sanjuanero”.  Todos los pesca desde la orilla, nunca ha tenido un bote. La mayoría de los que tienen la dicha de poseer uno, lo han logrado de forma hereditaria.

“Tener una embarcación por lo general ha sido prácticamente dinastía, del abuelo, el bisabuelo, el tatarabuelo, el sobrino, el sobrino del hijo, el hijo del padre y así sucesivamente”. El restante, depende de una venta –si es que alguien quiere salir del bote– que tiene que ser autorizada por el Gobierno.

“Si tú tienes, por ejemplo, problemas políticos y el Estado determina que por ese problema no puedes tener la embarcación, te la deniegan; denegada la posibilidad de tener ese barco”, indicó. Un problema político puede ser algo tan sencillo como tener una actitud negativa en contra del Gobierno, de acuerdo con don Miguel.

El hombre se retiró hace cuatro años, luego de trabajar durante cuatro décadas y dos años adicionales como técnico de refrigeración. El gobierno le otorgó una pensión de 305 pesos cubanos, lo que equivale a 11.50 CUC  (Peso Cubano Convertible), que es la moneda por la que se intercambia el dólar estadounidense. Para que tenga una idea, 5 pesos cubanos equivalen a 25 centavos de un CUC, y un CUC equivale a 87 centavos de un dólar.

De la libreta de comida –el sistema establecido por el gobierno para la entrega limitada de alimentos–, recibe de cuatro a seis onzas de café al mes, cuatro onzas de pan al día, media libra de aceite y media libra de frijoles.

“Una de las cosas que no hemos podido lograr es quitar es la libreta. Nosotros llevamos más der 50 años con la libreta y la comida ha sido siempre muy controlada, muy restringida, y entonces sucesivamente ¿qué pasa? Pues que cuando usté no tiene poder adquisitivo para poder ir a la tienda, usté pasa mucho trabajo”, explicó.

“Si por ejemplo, don Miguel decide comprar una botella de aceite este mes, porque simplemente no le rinde la cantidad que recibe a través de la libreta, esa botella le costará 2.40 CUC, casi una quinta parte de su pensión mensual.  Comprar unos tenis o zapatos nuevos no es una posibilidad para él. Lleva puestas unas botas que se le otorgaban gratuitamente mientras trabajaba. Esas últimas que se le entregaron son las que lleva puestas, ya rotas.  

“Tienes que ir jugando con esos factores pa’ llegar a adquirir algo que tú deseas, pero tienes que privarte primeramente de otras cosas; si no te privas de esas cosas no puedes lograr la otra”, añadió, sentado frente a un mar en el que ha visto morir a varios compatriotas en el intento de cruzar hacia un mundo desconocido.  

Conocer “las bellezas y no bellezas” de su propia isla es una de esas cosas de las cuales se ha tenido que privar durante toda su vida. Fuera de La Habana, lo más lejos que ha llegado es un poco más allá de Camagüey, a cortar caña. De Cuba, nunca ha salido.

“Yo perdí mi niñez, mi juventud, mi adolescencia, y estoy perdiendo la vejez, sin tener la posibilidad nada más que una bicicleta”, expresó.

“Me refiero a mi vida cotidiana. Desde la niñez hasta ahora, yo no conozco el mundo. A Cuba yo no la conozco. Hubo una palabra que se dijo en el triunfo de la Revolución, ‘conozca a Cuba primero y al extranjero después’. Eso está en los libros registrados y yo no conozco la isla”, lamentó.

A estas alturas de su vida, el cambio que reclama don Miguel dice que ya no lo pide por él. Tiene dos hijas y dos nietas, que espera puedan conocer el mundo que él nunca vio.

“¿Que más les puedo yo dar, si nunca tuve nada que darles? El amor de padre. Pero  en realidad, como decir que pueden agradecerme el día de mañana, ¿una casa?, no; ¿un carro?, no,; ¿llevarlas a pasear el mundo? No”.

Este cubano campesino, que vio con sus propios ojos luchar al “Che” Guevara y Camilo Cienfuegos cuando tenía apenas unos 9 años, no habló de salir de Cuba para nunca volver a la patria que lo vio nacer. En una isla a la que llegan ahora más que nunca miles turistas de visita, él se pregunta simplemente por qué no puede hacer lo mismo, visitar otros países.

“Todo tiene un sentido en la vida donde hay cambios, porque el cambio tiene que existir. No podemos estacionarnos en un mismo lado, si puede haber una mejoría”, recalcó, al tiempo que dijo que Raúl Castro ha representado algunos cambios que espera continúen en desarrollo.

“Yo espero que en adelante siga mejorando la situación para el pueblo. Queremos amistad, fraternidad, unión, entre los países, cada cual con sus problemas internos, respetando los problemas internos de cada cual, quizás en su un futuro eso se logre”.

Frase

“Si tú tienes, por ejemplo, problemas políticos y el Estado determina que por ese problema no puedes tener una embarcación, te la deniegan”. Miguel Rodríguez (seudónimo), cubano.

Frase

“Fidel muerto es otra cosa, ni da opinión, ni puede decir, ni puede hablar ni puede nada”. Miguel Rodríguez (seudónimo), cubano.