El 13 de febrero de 1995, Metro lanzó a las calles de Estocolmo su primera edición gratuita. Veinte años después, el periódico se ha expandido hasta convertirse en el periódico global más grande del mundo, con más de 20 millones de lectores.

Sakari Pitkänen, un ex empleado de muchos años de Metro, que desde mediados de la década de 1990 se desempeñó como editor de Metro Estocolmo y luego como editor en jefe global de Metro International, nos cuenta la historia de éxito del grupo de medios de comunicación global.


Hace veinte años, Metro comenzó su historia de periódico con su primera edición lanzada en Estocolmo. ¿Te imaginaste en ese momento de que el diario se convertiría en el actor global que es hoy?

Personalmente, ¡estaba demasiado ocupado tratando de conseguir levantar a Metro de Estocolmo! Pero sin duda, los fundadores del diario tenían planes para una expansión internacional desde el comienzo. Ya había negociaciones con las empresas de transporte de papel e imprentas alrededor del mundo.

En un siempre cambiante panorama de medios, ¿qué ha hecho que Metro se destaque por sobre los demás en estas dos últimas décadas?

Ser gratis, sin duda. Los periódicos pagados de toda Europa estaban y siguen hoy en declive, por lo que era muy difícil para ellos competir con Metro. En el advenimiento de la era de Internet, fuimos la primera organización en decir que la noticia es una mercancía que puedes obtener de forma gratuita.


Otro factor clave que ha ayudado a Metro ha sido el desarrollo de las grandes ciudades. En todo el mundo, las ciudades han seguido creciendo y la nueva afluencia de personas tienden a no tener relación con los periódicos tradicionales, establecidos. Fue ahí donde Metro entró. Lo que es más: a diferencia de los periódicos viejos, seguimos las necesidades del lector moderno. Nos dimos cuenta de que el lector ahora es mucho más joven y con más presencia femenina. ¡Nos sentíamos genios!

Coincidiendo con el vigésimo aniversario, has publicado un libro escrito en sueco sobre la historia del periódico. El título del libro es muy curioso: El arte de hacer enemigos en todo el mundo. ¿Es esto lo que ha sido Metro?

Sin duda. Durante los primeros diez años, dondequiera que abriéramos una nueva edición de Metro nos encontrábamos con una feroz oposición de abogados, acciones colectivas, e incluso de los motociclistas que estaban bloqueando nuestra publicidad en los EE.UU. Recuerdo lo que dijo Pelle Törnberg, nuestro CEO a principios del 2000, y aquí estoy parafraseando: “Si quieres enemigos poderosos y una mala reputación, abre un periódico. Si quieres enemigos poderosos en todo el mundo y necesitas de prensa negativa masiva en todas partes, inicia un periódico global”.
Aunque hemos hecho muchos enemigos, hemos hecho 20 millones de amigos, que son nuestros lectores alrededor del mundo. Prefiero tener lectores como amigos, no me importan los demás.

¿Cómo crees que Metro ha logrado cruzar tantas fronteras culturales, logrando éxito en tantos países diversos?


Creo que la prueba más fuerte del concepto de Metro es algo que los fundadores tenían en mente, y sigue siendo válido hoy en día: que el diario no debe ser de carácter sensacionalista, ni basarse en el sexo, la farándula y los chismes, sino que debe ser un diario basado en la noticia con una voz neutral. El diario ha pasado a convertirse en un modelo a seguir para todos los demás grupos de periódicos gratuitos en todo el mundo. El hecho de que Metro haya sido tan bien recibido por los lectores dondequiera que estemos, es lo mejor.