Marzo comenzará con el evento político más importante del primer semestre en Estados Unidos. En el día en que más estados votarán simultáneamente en las primarias presidenciales, los habitantes de 14 de los 51 estados concurrirán a sufragar para definir los candidatos republicano y demócrata a la Casa Blanca.

Hasta el momento, la victoria conseguida por Donald Trump en Nevada lo pone incuestionablemente a la cabeza de la carrera republicana y llega como favorito en la mayoría de los estados, poniendo cuesta arriba la tarea a sus rivales Ted Cruz y Marco Rubio.

“Trump tiene una base de apoyo sólida en el Partido Republicano”, explica Kule Kodnik, editor general de la revista política Sabato’s Crystal Ball, de la Universidad de Virginia, EE.UU. “Es un maestro explotando a la prensa y se ha beneficiado de que sus rivales no lo han atacado mucho en los debates hasta hace poco”, agrega.

Fue en el último encuentro del jueves pasado cuando Rubio, su más cercano perseguidor, intentó cuestionar su competencia.

“Si no hubiera heredado 200 millones de dólares, ¿saben dónde estaría Donald Trump? Vendiendo relojes en Manhattan”, le espetó el senador por Florida, quien también aludió al supuesto uso de inmigrantes ilegales en los  negocios del magnate.

Si bien el empresario y candidato acusó los golpes, quizá llegaron demasiado tarde. Trump ha conseguido muchos delegados y aventaja por varias decenas a sus rivales.

Según los últimos sondeos recogidos por RealClear Politics, el magnate conseguiría más del 30% de los votos en la mayoría de los estados que votarán. “Rubio y Cruz necesitan, al menos, ganar en los estados que representan (Florida y Texas, respectivamente)”, apunta Kodnik.

En el bando opuesto, Bernie Sanders logró derrotar a Hillary Clinton en los estados en los que se esperaba que ello ocurriera, por lo que el primero está obligado a obtener buenos resultados este martes para no perder sus esperanzas.

No obstante, según consigna RealClear Politics, Clinton debería ser la ganadora en los 14 estados de hoy. La exsecretaria de Estado, quien representa al establishment político y económico estadounidense en el bando  demócrata, intenta desmarcarse para poder acaparar el voto descontento, que en New Hampshire y Nevada fueron para Sanders. De todas formas, la exprimera dama se moverá en terreno seguro.

“Hillary Clinton y Donald Trump deberían ser los ganadores este martes”, estima Kodnik.