Con su incursión en el mundo de la política, la ingeniera Francina Hungría se enfrenta a grandes desafíos, más aún si su objetivo principal es convertir el Distrito Nacional en una ciudad con inclusión social.

Según las declaraciones de Roberto Salcedo, actual alcalde del Distrito Nacional y aspirante a la misma posición para el período 2016-2020, Hungría será su compañera de boleta, para aspirar a la Vicealcaldía de la ciudad.

Durante el acto de presentación de la ingeniera, Salcedo aseguró que como cada período es declarado con un tema de importancia social, este estará marcado por la inclusión social. Con esta designación, Roberto Salcedo busca llevar el mensaje de que el Distrito Nacional será una ciudad de inclusión social.

Comenzar por la Capital, de ganar las próximas elecciones, sin lugar a dudas, será un paso de avance. Sin embargo, este no es solo un tema de una o dos ciudades, sino una problemática nacional.

De acuerdo con el artículo 9 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, los Estados Partes de la Organización de las Naciones Unidas, (de la cual República Dominicana forma parte desde el 24 de octubre de 1945) “adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales, a fin de que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida”.

Para el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) existen cuatro tipos de barreras que República Dominicana debe superar para llegar a ser una nación realmente inclusiva; estas barreras son urbanísticas, en las edificaciones, transportes y comunicación.

Erradicar estas barreras supondrá, entre otras cosas que, los semáforos tengan sonidos para indicar a las personas no videntes cuándo pueden o no cruzar las calles; que las aceras sean pododáctiles o abotonadas (con relieves en sus bordes); que los edificios, tanto públicos como privados, tengan rampas y ascensores; que en todos los programas de televisión se utilice el lenguaje de señas; que los autobuses incorporen la tecnología de rampas para subir a las personas con discapacidad, entre otros.

Educación

La educación también es un tema. Según el artículo 63 de la Constitución dominicana “toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”.

Pero este apartado no se cumple en su totalidad. A pesar de que el Gobierno dominicano ha dispuesto la asignación del 4% del Producto Interno Bruto para la educación, aún los niños que viven con situaciones especiales y las personas con discapacidad no cuentan con programas educativos gratuitos.

El país se queda corto en el cumplimiento de estas medidas sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Reducir esas barreras necesita tiempo e implicaría un arduo trabajo. Según el anuncio del alcalde, Hungría se propone enfrentarlos, al menos en un segmento del país, no solo como vicealcaldesa, de resultar elegida el 15 de mayo, sino también como portadora de una discapacidad, ya que esta profesional hoy es no vidente debido al impacto de una bala que recibió durante un asalto.

Al ser presentada, Hungría aseguró que de ser elegida dará lo mejor de ella para estar a la altura de las responsabilidades que debe asumir.

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