Fue en el año 2009 cuando a Gisell Rodríguez le empezaron a salir unas líneas blancas alrededor de los dedos de sus manos. Se arreglaba las uñas y su estilista le dijo que podría ser una alergia al acrílico. Pero era más que eso. Tenía dibujadas en su piel las huellas del vitíligo.

Se acomplejaba, escondía sus manos, no se miraba en el espejo; Gisell, de 33 años de edad, fue diagnosticada con vitíligo; en lo adelante su vida cambió. Se empezó a sentir como “un fenómeno” dividido en dos colores.

Esta condición no mata, pero a esta estudiante de psicología le dijeron que le quedaban seis meses de vida; diagnóstico que más tarde fue corregido por tratarse de un error.

Ante este nuevo ingrediente en su vida, Gisell puso una barrera creyendo que sería esta la mejor manera de proteger sus emociones, que con el paso del tiempo se pusieron a flor de piel cuando ya no eran solo sus manos despigmentadas, sino también su cara, sus brazos.

“No me gustaba tirarme fotos; no me gustaba salir con mi esposo y que las personas lo vieran acompañado de una mujer de dos colores. No me gustaba que a mi hija le preguntaran que por qué su mami tenía color oscuro de un lado y blanco del otro”, cuenta esta joven que hace siete años empezó a formar parte del 2 % de la población mundial que vive con esta afección, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una de las experiencias que más recuerda fue una relacionada con las compañeritas del colegio de su hija. “Una vez una amiguita le dijo a mi hija que si me cayó cloro, porque tenía dos colores. Ella me lo dijo llorando; esta imagen se repetía en mi mente una y otra vez. Duré muchos años con baja autoestima, ausente, cuestionando y cuestionándome sobre por qué tenía esta enfermedad”, detalla Gisell, víctima de discriminación por esta afección en su piel.

“Desde entonces las personas evitan sentarse a mi lado, otros me preguntan que si se pega, que si llevo una vida normal. Me casé, mi hija está creciendo, voy a la universidad, sirvo en la iglesia, realizo mis actividades con normalidad”, subraya.

Con el tiempo Gisell ha aprendido a vivir con el vitiligo. “Ya no me avergüenzo, me tiro fotos, le digo a mi esposo que él tiene un privilegio que muy pocos tiene de tener una mujer de dos colores. Siendo sincera me siento feliz, libre, con metas, con anhelos de decirle al mundo sí se puede vivir con vitiligo”, enfatiza.

Desde la perspectiva de un especialista

La dermatóloga cirujana Chérida Bautista define el vitiligo (o vitíligo) como una enfermedad en la que se presenta una disminución o ausencia de pigmentación en la piel.

Aclara que “esta ausencia o despigmentación se relaciona con diferentes causas probables. No hay una causa definitiva. Se ha relacionado con factores hereditarios, a un vínculo autoinmune o a problemas de hormonas tiroideas que regulan el color de la piel (…) También algunos traumatismos pueden dañar el melanocito –célula responsable del color de la piel–. Éste puede destruirse o dejar de hacer su trabajo habitual, que es la pigmentación”.

El vitiligo, según cuenta en declaraciones a Metro esta especialista, no tiene una causa definida por lo tanto carece de un tratamiento específico para combatirlo.

“Hay muchas teorías. Lo correcto actualmente, como no sabemos la causa, son las multiterapias. Hay una terapia a base de vitaminas que ayuda a estimular el melanocito y por consiguiente la pigmentación. También hacemos fototerapia de banda estrecha que es una luz ultravioleta especial para estimular el melanocito”, explica.

A la pregunta sobre los traslados a Cuba para el tratamiento de esta condición, Bautista afirma que allá se realiza un proceso a partir de Melagenina, compuesto que los especialistas cubanos lo toman de la placenta para la estimulación de la pigmentación; sin embargo, asegura que en República Dominicana el tratamiento para el vitiligo “está tan avanzado como en cualquier parte del mundo”.

Otra de las terapias usadas para tratar la referida afección de la piel son los microinjertos. “Se toma de donde la persona tiene color y se hace el microinjerto donde no tiene. Se ha visto que puede repigmentar completamente la zona afectada pero se utiliza para solo en zonas pequeñas”, especifica.

Es importante aclarar que…

“El vitiligo es una enfermedad exclusivamente de la piel. No tiene nada que ver con el hígado, no tiene nada que ver con ningún otro órgano. No tiene que ver directamente con hacer o no alguna actividad.
No contagia, nadie se ha muerto de eso. No se vuelve cáncer.

Hay otras enfermedades que simulan vitíligo pero que no lo son. Una de ellas es la esclerodermia sistémica, que en una fase avanzada hace mancha vitiligoide”, aclara la especialista.

A las personas con vitiligo, entre otras cosas, se les recomienda usar protectores solares debido a que la ausencia de melanocito mantiene a la piel desprotegida de la radiación ultravioleta.

Aunque las entidades de salud correspondientes carecen de informes específicos que indiquen cuántas personas hay en República Dominicana con esta condición, lo cierto es que cada vez se observan más personas, pequeños y adultos, con esta condición que transita bajo la sombra de la discriminación por las calles de este país.

Comunidad vitiligo

La Comunidad Vitiligo se dedica a dar apoyo emocional a las personas con vitiligo de modo que se sientan aceptadas y escuchadas. También pueden participar personas cercanas a quienes tienen esta condición.

La primera reunión de la citada organización se realizó en abril del año 2016. Actualmente el grupo está integrado por cinco personas que padecen vitíligo y dos colaboradores fijos. Para quienes estén interesados en unirse a esta causa pueden establecer contacto a través de las redes sociales, también bajo el nombre Comunidad Vitiligo.

Expertos en el tema aseguran que ...

“El vitiligo es una enfermedad exclusivamente de la piel. No tiene nada que ver con el hígado, no tiene nada que ver con ningún otro órgano. No tiene que ver directamente con hacer o no alguna actividad”. No contagia, nadie se ha muerto de eso. No se vuelve cáncer. Chérida Bautista, dermátologa cirujana

Datos que debes saber sobre vitiligo

•    El vitiligo no es una enfermedad contagiosa.

•    Tener vitíligo no es sinónimo de muerte, es decir, esta afección no mata.

•    Se desconocen las causas de esta condición en la piel. Algunos especialistas lo han vinculado a factores hereditarios.

    No tiene cura. Algunas personas optan por recibir tratamiento para conservar la estética de la piel, sin embargo, algunos dermatólogos entienden que el mejor tratamiento es dejar que la afección progrese de manera natural sin interferencias.

• Se puede presentar a cualquier edad, sin embargo, tiene mayor incidencia en las personas que tienen entre 10 y 30 años de edad.

• Las manchas blancas suelen empezar en las manos y luego en el rostro. Hay quienes en poco tiempo tienen todo el cuerpo despigmentado y podrían parecer albinos.

• El vitiligo no afecta otros órganos. Tiene mayor incidencia en las emociones de la persona que lo padece y de quienes le rodean. Se recomienda, en estos casos, psicoterapias.

Personalidades con vitiligo

•    Michelle Jackson, cantante

•    Winnie Harlow, modelo

•    Thomas Lennon, actor

•    Big Krizz, cantante