En la mayoría de las encuestas de la larga carrera presidencial Hillary Clinton ha tenido ventaja. Según el promedio de los últimos sondeos de la red especializada Real Clear Politics, Hillary Clinton tiene 2.3 puntos de ventaja.

Pero cada vez más voces ponen en duda la precisión de las empresas que hacen encuestas. Por un lado, los ciudadanos están susceptibles ante los recientes errores que pronosticaban el triunfo del “no” al Brexit en Reino Unido o el “sí” a la paz en el plebiscito de Colombia, y cuyos resultados fueron finalmente lo contrario; por el otro, al equipo de Trump le conviene hacer creer en la incertidumbre de que los sondeos se equivocan.

¿Podrían estar fallando los sondeos que auguran una derrota de Trump? Aún no lo sabemos, pero sí podemos destacar un único precedente en la historia electoral de EE.UU., y data de 1948.

El presidente demócrata Harry Truman se medía con el republicano Thomas Dewey, quien perdió contra todo pronóstico y dio lugar a una de las imágenes más célebres de la historia electoral de EE.UU.: la de Truman sosteniendo un ejemplar del Chicago Tribune que daba por hecho el triunfo de su rival.

Las empresas de sondeos como Gallup, en un error garrafal, dejaron de hacer encuestas unos días antes. En las anteriores, Dewey vencía por unos márgenes en torno a 10 puntos.

El 2 de noviembre, la noche electoral, los periódicos planeaban ya el titular del día, para darle la victoria a Dewey. Tan seguros estaban que titularon a toda página con un claro y conciso: “Dewey defeat Truman”, (Dewey derrota a Truman) e imprimieron 150,000 ejemplares.

La gran diferencia entre 1948 y el día de hoy: actualmente contamos con un gran número de encuestadoras; hace 68 años sólo cuatro firmas hacían sondeos electorales y tres de ellas (Gallup, Roper y Crossley) dejaron de preguntar a los votantes a dos semanas del día electoral.
Mañana sabremos si los sondeos fallan a favor de  Trump.