Uno tras otro, un vídeo presentado la noche del martes en la Convención Nacional del Partido Demócrata repasó los rostros de los 44 presidentes de los Estados Unidos. La enorme pantalla pareció romperse en pedazos de vidrio que dieron paso a la imagen de Hillary Clinton. Fue una proyección de un objetivo que cada vez está más cerca. La candidata demócrata va con fuerza, camino a convertirse en la primera mujer presidente de la nación estadounidense.

“Qué honor tan increíble han dado. No puedo creer que acabamos de poner la mayor grieta en ese techo de cristal”, pronunció Clinton, en vivo a través de la pantalla que la proyectaba como la número 45.
“Esta es realmente su victoria. Esta es realmente su noche. Y si hay alguna niña por ahí que se quedó hasta tarde despierta, déjame decirte que puede ser que yo me convierta en la primera mujer presidenta, pero una de ustedes será la próxima”, dijo a una multitud que la aclamaba y lloraba.

Clinton, ciertamente, ya marcó su capítulo en la historia. Si bien no ha ganado las elecciones de noviembre, es la primera mujer en lograr la candidatura presidencial de un partido de gran importancia nacional. Es sin duda, un triunfo sin precedentes para el movimiento feminista de Estados Unidos, pero con un largo historial de lucha que comenzó a mediados del siglo XIX en busca del derecho a votar y poder elegir a quienes hacen las leyes.

Horas antes, los 4,700 delegados emitieron oficialmente su voto. El senador Bernie Sanders permanecía sentado en una zona especial entre las gradas. En momentos se le vio atento, pensativo, con ambas manos juntas y la mirada fija en una reflexión que sólo él conoce. El conteo, como se esperaba, fue dividido.

Si bien los delegados están atados por regla a votar en la primera ronda de acuerdo con los resultados de las primarias en cada jurisdicción, los votos para Bernie Sanders fueron de corazón. Sus 1,900 delegados estuvieron allí y se hicieron sentir, pero una mayoría a favor de Hillary Clinton ya saboreaba desde hace varias semanas la victoria de su candidata. Fue el mismo Bernie Sanders quien cerró la votación con la delegación del estado de Vermont, su casa.

“Propongo que Hillary Clinton sea seleccionada como la candidata del Partido Demócrata para presidenta de los Estados Unidos”, dijo Sanders, dando paso a una votación por aclamación que terminó por nombrar a Clinton oficialmente como la candidata, aunque en la votación ya ella había alcanzado los 2,383 votos necesarios para lograr la nominación.

Un Sanders que se ha caracterizado por tener un enérgico y fuerte carácter en proyección escénica, se mostró ayer reflexivo y en un momento las emociones lo dominaron hasta hacerlo llorar, tras escuchar las palabras de su hermana Larry Sanders, quien vive en Inglaterra y fue la encargada de entregar los votos de los demócratas en el extranjero. Larry habló sobre los padres de ambos antes de compartir su voto a su hermano.

“Ellos no tuvieron una vida fácil y murieron jóvenes. Estarían muy orgullosos de los logros de su hijo”, afirmó.

Hillary Clinton asumirá la nominación oficialmente mañana en su discurso de aceptación, lo que dará paso al cierre de la convención demócrata y a los próximos tres meses y medio de una campaña política que promete ser intensa, frente a su rival republicano Donald Trump, previo a las elecciones presidenciales en noviembre.