Con momentos de silencio, flores, velas y pañuelos blancos se les rindió homenaje ayer en Medellín a las víctimas de la tragedia aérea que diezmó al club brasileño Chapecoense, cuando viajaba a jugar la final de la Copa Sudamericana ante el Atlético Nacional.

“Es un reconocimiento que le queremos hacer al club”, dijo el presidente del Atlético Nacional, Juan Carlos de la Cuesta, sobre el tributo organizado por “El Verde de la Montaña” a su rival tras el accidente.
Las honras se llevaron a cabo en el estadio Atanasio Girardot, a las 18:45 horas locales, el mismo horario en el que estaba previsto jugar el partido de ida de la final.

El acto, que incluyó “un rato de silencio para demostrar nuestra solidaridad y nuestro apoyo”, duró cerca de una hora.

En el evento también se les rindió homenaje a los directivos del equipo brasileño, un cuadro modesto que superó todas las expectativas al alcanzar la final del torneo continental, así como a la tripulación del avión y a los periodistas que viajaban en él.

De la Cuesta no descartó que el Atlético Nacional done el dinero recaudado por el encuentro –más de un millón de dólares– a las familias de las víctimas, como parte de una sugerencia de un sector de la afición.


El Atlético Nacional, vigente campeón de la Libertadores, le propuso el martes a la Conmebol que le entregara el título de la Sudamericana a la escuadra brasileña. Según De la Cuesta, están a la espera de una respuesta.

El homenaje, con entrada liberada, contó con casi 45,000 personas presentes, quienes asistieron al lugar con velas blancas y vestidos de blanco, invitación a la que se sumó el Independiente Medellín, el otro equipo de la ciudad.