El publicista brasileño João Santana, quien abandonó en febrero la campaña del hoy presidente reelecto Danilo Medina para enfrentar la Justicia de su país por acusaciones de corrupción, obtuvo el lunes la libertad condicional, al igual que su esposa, Mónica Moura.

Tienen prohibido salir del país y participar como consultores en cualquier campaña política o electoral.

La liberación se produce luego de que, en actitud de colaboración con la Justicia, el asesor del expresidente José Inacio Lula Da Silva y la mandataria suspendida Dilma Rousseff admitiera que recibió parte de los pagos por la campaña de 2010 en unas cuentas que tenía en el exterior, en una acción evasiva, según recoge la prensa local.

La pareja pagó una fianza de más de 30 millones de reales (US$9.2 millones), cantidades que ya estaban bloqueadas por los tribunales durante el proceso de investigación conocido como lava jato, o lavado (de dinero) a chorros, según reseñó el diario local Oglobo.

Para justificar que Santana y Moura, quienes guardaban prisión desde marzo, quedaran en libertad mientras se desarrolla su proceso, el juez Sergio Moro declaró que la detención no era “absolutamente necesaria”, ya que la fase de instrucción del procedimiento contra la pareja se encuentra al final y que ambos se mostraron dispuestos a “esclarecer los hechos”.

Sin embargo, según el juez, la pareja no mostró cómo operaba el esquema corrupto atribuido a las gestiones y campañas de Lula y Rousseff.

En testimonio de la Justicia el pasado 22 de julio, Santana admitió que parte de la campaña de la presidente Dilma Rousseff (PT) a la presidencia en 2010 fue pagada en el extranjero. Con esto, reconoció que había mentido. “Sabía que podía perjudicarla profundamente” y “después de haber ayudado a su reelección, no sería yo quien iría a destruirla”, justificó.

“Mi campaña no tiene ni la menor responsabilidad por las condiciones en las que se pagó la deuda restante de la campaña de 2010”, se defendió, en cambio, la presidenta, quien enfrenta un juicio político por otro caso judicial.

Mónica Moura salió de la cárcel sonriendo, pero no habló con los medios de comunicación, mientras que Joao Santana ya tenía el ceño fruncido y se quedó con la cabeza más baja.