Entre cálidos saludos, abrazos y apretones de manos, los agricultores de café de Hondo Valle, Elías Piña, se reunieron en la finca “Sabana de jengibre”, que pertenece a la comunidad de Juan Santiago para esperar a la prensa que fue convocada para conocer su historia de primera fuente.

Era más que notorio ver que los ojos de los campesinos brillaban de felicidad tanto como nuestro sol caribeño. ¿Por qué? Porque dejaron atrás los días en que sus tierras tenían productividad cero.

Y es que décadas atrás, el café estaba considerado como el “Oro negro” de esta zona. Pero, en 2010, con la aparición de los primeros brotes de la roya (hongo parásito que ataca las plantas), en las plantaciones de café en República Dominicana, cientos de familias quedaron en la quiebra, con un futuro sombrío.

En noviembre de 2014, apareció un rayo de esperanza. En el marco del Programa de Cooperación Binacional financiado por la Unión Europea en República Dominicana y Haití, implementaron el proyecto binacional “Cambio de uso de suelo en terrenos aptos para la caficultura y mejoramiento de la calidad de vida”. El proyecto contó con la coordinación de la Dirección General de Cooperación Multilateral (Digecoom), las organizaciones Save the Children, y ENDA Dominicana, con el liderazgo de Welthungerhilfe (Agro Acción Alemana).

El objetivo primordial de esta iniciativa es recuperar suelos degradados y reforestar ecosistemas de montaña frágiles, para así lograr una mejora significativa de los ingresos de las familias en pro de elevar su calidad de vida.   

Con este proyecto a su favor, los agricultores de Hondo Valle y Juan Santiago, en Elías Piña, con mucho entusiasmo regresaron a su actividad habitual: sembrar café y árboles frutales no solo para su consumo, sino para la población dominicana en sentido general.

En tal sentido, el caficultor Atanacio De Óleo, comentó que su tierra es tan prodigiosa que pueden sembrar diferentes variedades de café de corte más bajo, entre ellos: Catimores T 8667-4-2 y T 8667-5-4, Lempira, Costa Rica 95, Obatá, Castillo, Rancho Arriba, las cuales son resistentes a la roya y a las lluvias, es decir, que no caen al ser golpeados por las gotas de agua, además de que les favorece la poda y la fertilización orgánica.

Producción y más ingresos

Sergio Bidó, coordinador de Área de Save The Children en El Cercado, fue el encargado de dar inicio a este encuentro entre los caficultores y la prensa, y lo hizo diciendo esta frase: “Este es el mejor café que se produce en el país con abono orgánico producido por la misma naturaleza”.

Poco antes del mediodía, Antonio Mateo, productor y agrónomo forestal del proyecto, agradeció a las personas que estuvieron desde el primer momento cuando, en diciembre de 2013, se unieron para emprender esta iniciativa que ya está dando sus frutos.

“Gracias al proyecto, esta finca tiene una función sostenible; además es la fuente de alimentación del Núcleo de Caficultores, integrados en 23 asociaciones lideradas por hombres y mujeres”.

Como resultado de este proyecto, hoy tienen parcelas de 15, 20, 30, 50 hectáreas,  con una cobertura de un 90% de su siembra. A partir de los tres años (2019), tienen planificado exportar el café que producen en su tierra.

En relación con las plantaciones, identificó que en las parcelas no solo tienen café; sino que tienen árboles de aguacate, mango, guineo, limón; así como la canela y la malagueta, que  son plantas aromáticas.

Francisco Javier Peralta, presidente del Núcleo de Caficultores de Juan Santiago, afirmó que al involucrarse con este movimiento que protege el medioambiente les ha devuelto a sus raíces. “La situación empieza a cambiar, tenemos frutos comestibles y ya hemos tomado una taza de café de nuestra cosecha”.   

Renació la esperanza y la integración

Ángel De Óleo,, presidente de la Unidad Gestión de Medioambiente Municipales (UGAN), afirmó que los resultados positivos de este proyecto se deben a que el Ministerio de Medioambiente, el alcalde y toda la comunidad se ha integrado con un mismo fin.

Destacó que hace aproximadamente dos meses, el presidente Danilo Medina les hizo una visita sorpresa y, de inmediato, se puso en marcha la construcción de un relleno sanitario para depositar la basura, pues gracias al proyecto han aprendido lo importante que es tener sus tierras y su comunidad limpia.   

De aquí en adelante… la ganancia

Humberto Morillo Ogando afirmó que nació agricultor y ha trabajado la tierra durante 38 años, pero se ausentó y en 2013, sintió la necesidad de impulsar la agricultura de su pueblo y sembró el café que un grupo de mujeres y hombres estaban recogiendo al momento de esta entrevista.

Explicó que en su técnica de siembra, cada árbol de café está a un metro de la otra. En total suman los 2,500 árboles de café. Hace 15 días recogió la primera cosecha, de la cual tomó una deliciosa taza de café. Antes de que finalice este período de cosecha, espera tener dos producciones más. Lo usual es que se recoja cuatro cortes al año.

El caficultor reveló que el sistema de paga que utiliza con sus empleados, dependerá de la cantidad de café que se coseche; también está la opción de que la persona elija que se le pague en dinero efectivo o con café para venderlo de tercera mano. “Este es un trabajo en equipo y nos ayudamos mutuamente”, sostuvo.

Gestión ambiental, clave en la ejecución del proyecto

De acuerdo con los coordinadores, este proyecto no solo ha beneficiado a más de 400 familias de Hondo Valle y Juan Santiago; sino que las líneas de acción implementadas, mediante la instalación de parcelas agroforestales, la reforestación de grandes superficies degradadas y el establecimiento de parcelas demostrativas de manejo forestal sostenible y de viveros comunitarios para la producción de plántulas-, han permitido que la cobertura boscosa del área aumente y se fortalezca la gestión ambiental en estas comunidades de Elías Piña.

La deforestación, común en RD y Haití

La deforestación es una mala práctica común a los dos países, en la República Dominicana, se considera que la reducción de la cobertura forestal se inició por una desordenada tala devastadora de los bosques de caobas y pinos realizada de la segunda mitad del siglo XIX hasta el año 1967. A partir de esa fecha, debido a la aplicación de una rigurosa política de protección forestal, se impidió la realización de un manejo sostenible de bosques.

La política de protección forestal estricta intensificó la restricción del uso de recursos forestales a los terratenientes y habitantes locales, lo cual frenó agudamente tanto las actividades forestales como el interés y el entusiasmo para la conservación forestal.

A través de su enfoque integrado, este proyecto ha proveído una contribución muy importante para que sean restauradas las condiciones que favorecen una explotación durable de los ecosistemas y para que el interés comunitario en la protección del medioambiente sea despertado y lleve a la adopción de comportamientos responsables por parte de los moradores de estos espacios de vida y producción rural.

La etapa final,  impulso para la autogestión

Todos los caficultores entrevistados coinciden en desear que el proyecto continúe, ya que les ha proporcionado las herramientas para dar sustento a  sus familias, pues recuerdan que en el tiempo de “las vacas flacas”, tuvieron que sembrar habichuelas para poder sobrevivir.  

Explicaron que tras el paso del huracán “Matthew” los primeros días de octubre, muchos árboles fueron tirados a las plantaciones. En el recorrido se pudo observar cómo la fuerza de este fenómeno atmosférico tumbó chinolas, aguacates, guineos y otros rubros.

Sin embargo, Espedito Ippolito, jefe del proyecto “Cambio de uso de suelos en terrenos aptos para la caficultura”, explicó a MetroRD que este proyecto está pautado para que finalice en este mes, pero están gestionando una prórroga con la Unión Europea hasta diciembre del presente año.

A partir de esa fecha, los caficultores deben seguir cosechando café con el mismo estándar de calidad que lo han hecho durante estos dos últimos años. “Nosotros concebimos este proyecto por la alta deforestación que había en la zona. En este tiempo, hemos logrado que el cultivo de café orgánico les genere ingreso a las familias de estas comunidades, pero ahora les toca continuar sin esta ayuda”.

Dijo que su sede está en Haití, país donde promueven un proyecto de cooperación binacional similar a este; lo cual en su momento, permitirá exponer un cambio de experiencias entre ambas naciones con resultados positivos, porque se ha trabajado con la gestión sostenible de agro-negocios que permiten un manejo sostenible de los recursos naturales.                      

Logros en cifras

A través de este proyecto, las instituciones locales se han fortalecido en materia de gestión de medioambiente. Un resultado palpable es que fueron creadas las Unidades de Gestión de Medioambiente Municipales (UGAM), que al principio del proyecto no existían en ninguno de los dos ayuntamientos impactados.

De igual manera, se propició el intercambio de experiencias sobre gestión de medioambiente, a distintos niveles, a nivel nacional y binacional.

Durante los dos años de implementación, algunos de los logros principales a resaltar son  los siguientes:

• Apoyo en material vegetal y asistencia técnica a más de 400 agricultores.

• Más de 200 hectáreas de cafetales renovados.

• Más de 200 hectáreas de tierras degradadas reforestadas y destinadas a manejo forestal sostenible.

• Más de 150,000 plantas de frutales y aromáticas distribuidas.

• Más de 100 personas formadas en prevención de incendios forestales.

• Dos Unidades de Gestión de Medioambiente Municipales (UGAM) instaladas en los ayuntamientos.