En las intercepciones de las avenidas Duarte con 27 de Febrero y zonas aledañas siempre es hora pico.

Allí se conjugan la irresponsabilidad de los choferes de transporte público, los motoconchos  mal estacionados y la basura que adorna el pavimento, provocando que miles de peatones se vean obligados a tomar las calles para transitar.

El génesis de esta malaria urbana está en el comercio informal: los vendedores ambulantes –muchos de ellos haitianos– ocupan las aceras para vender sus mercancías. Improvisan hasta una  cocina para vender alimentos, que más tarde podrían ser mortales para sus consumidores por la falta de higiene e insalubridad ambiental. Y cuando llueve, el caos aumenta, pueslos filtrantes están tapados y el agua se queda acumulada. A pocos metros de ahí, en la José Martí, el ambiente es más intenso.

Los choferes de las rutas que cubren Los Alcarrizos se estacionan en la esquina de la 27 de Febrero, y mientras no se les montan los pasajeros no mueven los vehículos, lo que provoca un tapón para los automóviles privados que circulan en dirección Este Oeste.

Si les piden que muevan los vehículos para transitar, estos les responden amenazando con armas blancas, según relataron algunos conductores.

El problema se repite en todas las intercepciones de la José Martí y la Duarte, las avenidas donde hay más flujo de comerciantes.

Y todo sucede ante la mirada de los agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), los que con sus típicos silbatos no han podido controlar la situación.