La costas del sur de Chile se convirtieron en la tumba de 337 ballenas Sei, uno de los mayores encallamientos en el mundo.

El primer hallazgo se realizó en abril cuando se encontraron 30 ballenas muertas, el cual fue reportado al Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), agencia que realizó una expedición a finales de mayo.

Por su parte, la Fundación Hunday, dedicada a la investigación marina, junto con la Universidad Católica, contabilizó en junio 305 cadáveres y 32 esqueletos luego de realizar un sobrevuelo en la zona, pero fue hasta ahora que la noticia se hizo pública.

Los cuerpos aparecieron en las cercanía del Golfo de Penas una zona de canales e islotes a mil 650 kilómetros al sur de Santiago y en Puerto Natales, a dos mil 960 kilómetros al sur de la capital chilena.

Científicos han recolectado muestras de los restos desde entonces, pero no han podido determinar la causa de la muerte de los mamíferos. Sin embargo, se descartó la intervención humana.

Los científicos creen que podría haber más cuerpos pero debido a la difícil exploración no lo han verificado, informó "National Geographic".