Varias organizaciones trabajan en el proyecto “Separación en la fuente y recolección selectiva de desechos sólidos con la inclusión de los recicladores formalizados”, con el que buscan capacitar a la población para clasificar los residuos sólidos entre aprovechables y no aprovechables. La idea es que solo lleguen al vertedero los residuos que no pueden reutilizarse.

Esta iniciativa, que está orientada a mitigar el impacto negativo de la generación de basura y la educación de comunidades que se encuentran más vulnerables ante la contaminación ambiental, surge debido a que en el país se generan 10 mil toneladas de basura por día.

El proyecto busca además dignificar el trabajo de los recolectores informales, conocidos como buzos, agrupándolos en una cooperativa, y capacitándolos en áreas como gestión ambiental, manejo de residuos sólidos, salud ocupacional y liderazgo.

De acuerdo con Yerani Heredia, de la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental (Ecored), de las 10 mil toneladas de basura el 51% representa la materia orgánica, el 16% es papel y cartón, el 14% lo representan plásticos; los vidrios contabilizan el 6%; los residuos textiles representan 4%, al igual que los metales que constituyen 4% de los desechos sólidos. En el desglose, un 2% corresponde a tetra pack y otros, no especificados, representan el 1%.

“Esta es una cifra alarmante que debe llevarnos a utilizar esta materia prima como insumo para generar dinero a partir del reciclaje, además de organizar proyectos que contribuyan a la adecuada disposición de los desechos sólidos”, manifestó Heredia.

Destacó que la primera fase de este proyecto empezó con la formación y fortalecimiento de los recolectores de basura, con el objetivo de dignificar su trabajo, y de esta manera contribuir en la reducción de la contaminación de los residuos sólidos en el país.

Impactos positivos

La intervención del proyecto de separación de fuentes tiene diferentes impactos, entre los que se destaca la parte económica, debido a que fortalece la generación de autoempleos e ingresos para los recicladores y la obtención de materia prima para la industria nacional, además de que aumenta el mercado de exportación del reciclaje, lo que genera divisas que entra en la economía local.

Las organizaciones resaltan que también disminuye la contaminación ambiental y el efecto invernadero, reduce los volúmenes de recursos naturales que se necesita extraer para la fabricación de nuevos productos, además de retardar la saturación de los rellenos sanitarios. La iniciativa involucra el impacto social debido a que permite el reconocimiento y la valoración de un sector “excluido y discriminado”.

Además, incide en el diseño de políticas públicas nacionales para la inclusión social de la población.

La Ecored trabaja con el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de los Fondos Multilateral de Inversión (Fomin).