Rechazo, enojo e indignación son tres palabras que resumen lo que ha causado en las redes sociales una foto que muestra al comunicador Salvador Holguín entregando a niños cajas de limpiabotas a nombre de su fundación.

“Intercambiamos limpiabotas en mal estado por una nueva a niño que se dedica a esta digna labor después de asistir a clases”, es la frase con la que la Fundación Salvador Holguín, en su cuenta de Facebook, describe las fotografías de la entrega de limpiabotas, publicadas el viernes 23 del mes en curso a las 4:43 de la tarde.

Después de que decenas de personas compartieran el álbum con críticas a esta “obra de bien social”, la fundación retiró las fotografías de la red.

Pese a este intento, los usuarios –quienes de inmediato se dieron cuenta de la eliminación, pues las fotografías ya no aparecían en sus perfiles– capturaron las imágenes y con mensajes cuestionaron al periodista que preside la fundación que lleva como lema “Trabajando por la educación, salud y el deporte”.

En respuesta a una nota publicada en la web de Metro, la joven Medelin Ruiz opina que esta acción es un signo de falta de asesoramiento. “El sentido común no está de más. Hubiese regalado butacas, zapatos, uniformes, cuadernos, etc. un sinnúmero de cosas. Hasta les habría pagado clases de pintura, ahora va a entender la importancia de un relacionista público”.

Con los hashtag #Impotencia y #NoAlTrabajoInfantil, la periodista Milagros Soto Díaz también expresó su sentir. “Ya que mi post anterior desapareció porque lo compartí directamente de la página que lo publicó y ellos borraron sus fotos, reitero, en lugar de donar limpiabotas para promover el trabajo infantil, por qué no donar libros, coordinar capacitaciones, crear salas de tareas, generar acciones que sí aporten a nuestra sociedad”.  

“¿Por qué no conocer de cerca la historia de esos niños e identificar las causas que lo llevan a trabajar a destiempo? ¿Por qué seguir utilizando rostros inocentes víctimas de la miseria y la desigualdad social para lucrarse?”, continúa esta joven, quien coincide con otras expresiones de repudio, expresadas por decenas de usuarios de Facebook.

Otras manifestaciones de rechazo a la entrega de cajas de limpiabotas de la Fundación Salvador Holguín llenaron de comentarios la información inicial; algunos con palabras subidas de tono, pero reflejo de un alto nivel de molestia.

Se pronuncia el director de la Escuelita de Música de El Conde

A uno que también le llamó la atención la publicación de la Fundación Salvador Holguín fue al director general de la Asociación de Artistas en la Calle (Asoartca) y la Escuelita de Música de El Conde, Camilo Rijo Fulcar, quien dirigió una carta abierta al presidente de la citada organización.

“En la Calle El Conde tengo un proyecto similar al suyo con los limpiabotas. Yo también les cambió las cajas de limpiabotas con ayuda del pueblo, pero no por una caja más limpia, en buen estado y con el logo de la Escuelita de Música del Conde, sino por una guitarra y clases de música gratis”, empieza la misiva.

Rijo Fulcar concluye su mensaje de la siguiente manera: “Quiero contribuir con tu fundación dándoles clases a esos niños a los que le has cambiado la caja de limpiabotas por una nueva ¡Por favor! Sería un honor y un placer ya que estoy absolutamente comprometido desde hace más de un año con esta misión altruista y filantrópica que hago por amor al arte sin recibir beneficios económicos salvo donaciones de instrumentos, cuerdas y pequeños fondos para continuar el proyecto”. Ayer, en horas de la mañana, publicó en su cuenta de Facebook que seguía a la espera de respuesta a este ofrecimiento.

La donación se realizó en la zona fronteriza

La entrega de cajas de limpiabotas se realizó en los municipios El Pino, Loma de Cabrera, Partido y Restauración de la provincia Dajabón, según refiere la Fundación Salvador Holguín, a través de un comunicado colocado en su página oficial www.fundacionsalvadorholguin.org.

Durante la actividad, Holguín expresó: “Para mí es un sueño hecho realidad poder realizar este donativo de limpiabotas a los niños de esta región, ya que fui limpiabotas igual que cada uno de ustedes y gracias a Dios he podido estudiar y progresar para venir en auxilio ustedes, por lo que les exhorto a que estudien y trabajen que es la única garantía del éxito”.

“Yo soy un ejemplo de esto ya que pude estudiar y ayudar a mi familia limpiando zapatos; me siento orgulloso de haber desempeñado esta labor”, expresó también el joven comunicador.

Este medio intentó comunicarse con Holguín para escuchar su opinión sobre el debate que ha generado la publicación de estas fotos y su motivación para realizar este “acto social”.

La Fundación Salvador Holguín se creó el 16 de enero del año 2008 y tiene como objetivo “luchar y trabajar por el desarrollo y el progreso de la comunidad, principalmente en favor de las actividades sociales tendentes a materializar el desarrollo integral humano”.

La entidad inauguró en días pasados un Centro de Asistencia Médica en la provincia Dajabón. Decenas de personas se han beneficiado de esta organización con la entrega de becas estudiantiles, donaciones de prótesis, repartición de juguetes y herramientas deportivas, además de entrega de ambulancias, según reseña su página.

Cifras de trabajo infantil en República Dominicana

En República Dominicana más de 323 mil niños y adolescentes de cinco a 17 años se dedican al trabajo infantil. Esto quiere decir que un 12.8 % de los más pequeños de este pueblo realizan actividades prohibidas para su edad.

Así lo establece el informe “Estado Mundial de la Infancia 2016: Una oportunidad para cada niño”, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

“El trabajo infantil es más elevado en los niños y niñas que viven en zonas urbanas que en zonas rurales. Los niños más pobres son también más explotados. El trabajo infantil es tres veces mayor entre los niños de hogares de quintil más pobre (20.2 %) que entre los hogares del quintil más rico (7.4 %)”, refiere el documento que además plantea que República Dominicana ocupa el décimo lugar en América Latina y el Caribe con mayor porcentaje de niños trabajando, con una tasa un tercio mayor al promedio de la región (9 %).

“No es cierto que un niño en situación de calle, en explotación laboral, se va a desarrollar plenamente”.
El director de incidencia en políticas públicas de la organización Visión Mundial, Francisco Leonardo, califica el trabajo infantil en República Dominicana como un desafío complejo que el Estado, pese a algunos intentos, no ha asumido con seriedad.

“El trabajo infantil es uno de los problemas más complejos que afectan a nuestra niñez dominicana (…) El Estado no ha asumido con seriedad este desafío. No se ha trabajado de manera consciente en la problemática”, asegura Leonardo en declaraciones a Metro. Hace énfasis en que en 2008 el país adoptó una política nacional para la eliminación del trabajo infantil y desde esta aprobación “no se ha hecho gran cosa”.

Considera que para dar solución integral a la situación es necesario tomar en cuenta desde nivel educacional de los padres hasta su estatus socioeconómico y la visión que ellos tienen de lo que deben ser las prioridades del niño a partir de seis años de edad.

“No es cierto que un niño en situación de calle, en explotación laboral, se va a desarrollar plenamente. Son situaciones de vulnerabilidad que afectan el potencial para el desarrollo social del niño”, recalca el especialista en políticas públicas a favor de la niñez.

Durante el acto de entrega de las cajas para limpiar zapatos, Salvador Holguín se muestra orgulloso de haber ayudado a su familia a salir adelante con la realización de esta labor.

Sobre este aspecto el director de Incidencia en Políticas Públicas asegura que “es cierto que hay casos de políticos –y otras personalidades– que dan ese testimonio, de que cuando fueron niños ejercieron este tipo de trabajo, a pesar de todas las pruebas pudieron salir hacia delante, pero esos son casos particulares. Estadísticamente, la tendencia es que estas actividades afectan el potencial del desarrollo del niño”.

“No podemos tomar casos particulares de historias de vida de personas que han sido a pesar de todo exitosas en relación con las decenas de miles de niños que no pudieron poner un pie en la universidad, que no pudieron ingresar al bachillerato, porque fueron sometidos a ese tipo de condiciones”, recalca.

Francisco Leonardo expresa además que “la política del Estado y la política nuestra como organizaciones no es estimular este tipo de prácticas, sino pensar cuáles son las necesidades del niño, del adolescente, qué factores potencian su desarrollo psicológico-emocional y biológico. Nosotros estamos 100 % seguros de que este enfoque sí garantiza la dignidad de los niños”, concluyó.