La educación de la prole tiene en cada época sus propios retos, pero lo que no cambia es el propósito de formar hijos sanos, productivos y sensibilizados con el bien común y del planeta. “Para los padres, el mayor desafío de este siglo XXI es comprender que vivimos un período de transición, en el que no podremos obtener buenos resultados si seguimos aplicando los métodos con que fuimos criados”. Es la opinión de César Cordero, director de Dale Carnegie Training.

“Los padres educamos a nuestros hijos de manera permanente. Por eso, cuando converso con los chicos que asisten a los talleres que imparto el objetivo es el mismo, ayudarles a desarrollar su potencial al máximo y llevarlos al próximo nivel de su vida personal y profesional”, afirma Cordero.

El experto reconoce que su labor como entrenador de esa institución le enseñó a ver su rol desde una perspectiva más positiva, porque entendió que ser padre y facilitador son dos roles que pueden andar agarrados de la mano.

La metodología de Dale Carnegie ha sido pulida por más de 100 años de práctica continua y resultados efectivos. “En mi hogar, yo aplico los principios  del amor, el respeto y la compresión, estableciendo compromisos con mis hijos, a quienes les enseño que cada día es una oportunidad para ser mejores personas. Esta dinámica me ha ayudado a tener una relación más íntima con ellos”, reveló el primer dominicano en lograr la acreditación de entrenador maestro y conferencista de esta organización con presencia al nivel internacional.

Accionar responsable

Otro desafío de los padres de este siglo es acercarse a sus hijos con una comunicación abierta y sincera. “Para eso, tenemos que aprovechar cada oportunidad para comunicarnos; incluso podemos aprovechar el trayecto de llevar a nuestros hijos al colegio o a una actividad, para hablarles de temas tan importantes como  el respeto a sus mayores”.

Otra alternativa para permanecer en comunicación es creando una agenda de actividades para estar juntos. “Yo disfruto al máximo dormir con mis hijos un domingo, y luego despertarnos para ir al cine o cualquier otro lugar”, asegura Cordero.

¿Conexión familiar sin tecnología?  

César Cordero sostiene que otro reto importante de este siglo radica, no en la tecnología, sino cuánto tiempo permanecen conectados, tanto los padres como los hijos.

En este sentido, recomenda establecer una norma sencilla, como almorzar juntos sin tener cerca un dispositivo electrónico. “Pasar un tiempo en la casa sin Internet es posible. Por ejemplo, pueden establecer un tiempo para practicar juegos educativos o de mesa. Al convertir esto en un hábito logramos que las redes sociales y la tecnología no se conviertan en nuestros enemigos, por el contrario, tenemos que aprender a usarlas como herramientas para estar más cerca de nuestros hijos”.

Cuando expuso que esta técnica le ha funcionado muy bien, nos sorprendió haciendo una llamada a su hijo Allan, de ocho años, para preguntarle cuál era el reto de la semana con la excusa de que tenía que ponerlo en práctica y que lo había olvidado. Su hijo, con mucha seguridad, le respondió: “En esta semana, estamos poniendo en práctica el mandato “No critique, no condene, no se queje”.

Ecuación perfecta: calidad con cantidad

Cordero destaca como ejemplo de una enseñanza que ha sido de vital importancia para él y su esposa Nazarena Bello: “Nunca podré llegar a la plenitud de mi vida profesional si en el camino por llegar a esa meta se han quedado detrás mis hijos, esposa, familia y mis amigos. En mi experiencia, Dios es parte central de mi vida; partiendo de eso, todo lo demás gira con un orden pre acordado con la familia”.

En el debate por la calidad o la cantidad de tiempo que se debe dedicar a los hijos, el ejecutivo de Dale Carnegie aseguró que debe existir una combinación y distribución perfecta entre ambas. Al preguntarle sobre cómo distribuye su tiempo para estar más con sus hijos, explica: “Muchas veces se hace difícil,  pero lo he logrado estableciendo una agenda  muy  detallada de las actividades importantes para ellos; a esas yo les doy prioridad”.

Como resultado de ese estar con ellos en sus momentos clave, Joshua, hijo mayor de César Cordero, a sus 11 años siempre le acompaña a las conferencias y las graduaciones de los programas de Liderazgo para Jóvenes de Dale Carnerie y Allan, con ocho años, le dice que será director de Dale Carnegie, igual que su papá.

Para dar respuesta al título de este reportaje, César Cordero asegura que sí es posible ser padre y líder en el siglo XXI. Y para lograr ese objetivo, nos deja las siguientes recomendaciones:

Misión para los padres    

- Fomentar la buena comunicación
-Buscar temas en común
- Crear vínculos duraderos
- Ser buen oyente; intercambiar conocimientos
- Hacer preguntas en lugar de dar órdenes.

Misión de los hijos

- Tener seguridad y autoconfianza.
- Ser cortés con sus padres, familiares, educadores y amigos
- Decirse a sí mismo: “Yo soy el líder de mi vida”.
- Ser perseverante, enfocado y disciplinado.
- Abrazar la diversidad cultural, lo cual está muy presente en la escuela de hoy, con alumnos de diferentes nacionalidades.
- Valorar la familia a través del respeto, la tolerancia y la honestidad.