Los españoles tendrán que volver a las urnas por segunda vez en seis meses después de que el rey Felipe VI convocara ayer a elecciones legislativas para el 26 de junio ante la incapacidad de los partidos para formar gobierno. En los cuatro meses que han transcurrido desde las elecciones del pasado 20 de diciembre, su parlamento no ha logrado ponerse de acuerdo para elegir un gobierno.

Culmina así  la legislatura más corta desde la restauración de la democracia en 1977, tras casi cuatro décadas de dictadura del general Francisco Franco (1939-1975), y la única culminada sin haber formado gobierno, un hecho poco usual también en el resto de Europa.

A pesar de que la lectura que están haciendo la mayoría de los medios de comunicación en España es de fracaso, el politólogo Pablo Simón sostiene que todo depende un poco de la magnitud del reto y el reto era sin lugar a dudas, mayúsculo: “Estamos en un entorno totalmente nuevo en España; por primera vez tenemos cuatro grandes partidos en lugar de tener dos.

Hay que pensar que solo en las pasadas elecciones el 33 % de los votos se fueron a nuevos partidos y esto introduce una dinámica nueva  en nuestro sistema político: que no hay mayorías absolutas, que ni siquiera el bloque de izquierdas o de derechas suma una mayoría absoluta por sí solo y además el partido más votado no puede verse apoyado por los partidos nacionalistas catalanes ,como ocurría en el pasado. Por  tanto, esta situación hacía que el pacto fuera muy difícil”.

Los dos partidos mayoritarios, el Partido Popular (PP) del presidente en funciones Mariano Rajoy y el Partido Socialista, Psoe, se negaron a formar una gran coalición, mientras que partidos emergentes como Ciudadanos, de centro, y Podemos, de izquierda, cayeron en disputas.

El partido más votado en las pasadas elecciones del 20D fue el PP, con más de 7 millones de votos y 123 escaños tomó desde el primer momento la decisión de no implicarse en la formación de gobierno porque sabía que su principal rival en la izquierda, el Psoe, no iba a aceptar una gran coalición y esto hizo que prefiriera esperar y dejar que los otros partidos se desgastaran.

Es por ello que para Pablo Simón, quien sale más beneficiado de estos cuatro meses de negociaciones es el PP, ya que dada su pasividad no se ha desgastado, lo que “le da la oportunidad de que el partido de su derecha que está junto a él, Ciudadanos, crezca y por lo tanto tenga más capacidad para sumar en el bloque de derechas o que crezcan ellos mismos o incluso, que el Psoe pase a tercera posición y por tanto se vea forzado a abstenerse”.

Según el primer sondeo de Metroscopia sobre la intención de voto, el PP va a ganar y va a mejorar respecto al 20D, pero Simón asegura que estando en un sistema parlamentario lo importante es si suma o no suma, y “lo cierto es que el PP en algunas encuestas ya podría sumar con Ciudadanos, pero en otras no es el caso. Por lo tanto lo que nos interesa saber es si crece Ciudadanos o si crece el PP y eso les permite llegar al bloque de la mayoría absoluta o quedarse muy cerca, lo que ya les permitiría gobernar”, apuntala.

Se vienen dos meses de campaña electoral

La diferencia primordial del próximo 26J con las pasadas elecciones es que tras cuatro meses de negociaciones los votantes están mucho más pendientes de cómo  han pactado y a qué acuerdos han llegado los partidos entre sí, lo que puede ser positivo para el PP porque se hablará menos de su gestión durante los últimos cuatro años.

Un elemento clave es la abstención que según los sondeos, será del 70 %. un 3.2 % menor que en el 20D, lo que normalmente suele perjudicar más a los partidos de izquierda que a los de derecha.

Y más destacable aún es el hecho de que Podemos podría llegar a un acuerdo de coalición con Izquierda Unida (IU) y presentarse como un partido que aglutinaría a toda la izquierda a la izquierda del Psoe, lo que podría generar un cambio en la  .situación porque le permitiría acumular muchos más votos.

Simón augura que va a haber muchos ataques entre PP  y Ciudadanos por un lado, y por el otro entre Psoe y Podemos, en una lucha por intentar ser el que hegemonice el bloque de derechas y de izquierdas, respectivamente.

Ahora, los españoles, que tras años asfixiados por la crisis y las políticas de austeridad e indignados ante la multiplicación por los casos de corrupción, acuden a nuevos comicios que, en el peor de los casos, si los resultados se repiten, como vaticinan los sondeos,  Pablo Simón asegura que no se repetirían unas terceras elecciones, sino que se tendría que buscar algún tipo de acuerdo para permitir arrancar un gobierno en minoría.