El Partido Popular de España, actualmente en el gobierno con el presidente Mariano Rajoy, ganó las elecciones parlamentarias de este domingo, pero quedó muy lejos de la mayoría absoluta y tuvo una importante pérdida de votos, que determinó una debacle al perder 65 parlamentarios. Además, los resultados muestran que el clásico bipartidismo que conocían los electores en el país europeo, donde el PP y el PSOE se repartían el poder desde 1982, parece haber llegado a su fin.

En un Parlamento de 350 asientos donde la mayoría absoluta se alcanza con 176 congresistas, los conservadores obtenían 122 escaños gracias al 28.71% de los votos obtenidos, lejos del 44.62 que sumó en las elecciones de 2011. Detrás, con 91 escaños, quedaron los socialistas del PSOE (22.1%). Con fuerza arremetió Podemos, que suma 69 parlamentarios gracias a su 20.60%. En el cuarto lugar remató Ciudadanos, que alcanzó 40 representantes en el Parlamento. Esto, con el 93.69% de los votos escrutados.

Otros 28 asientos se reparten entre seis partidos o pactos, lo que dejará un Congreso muy fragmentado que dificultará la formación de alianzas. Con estos resultados, ni un acuerdo entre el PP con Ciudadanos ni uno entre PSOE y Podemos alcanzaría la mayoría absoluta para formar gobierno. Una opción es buscar pactos entre más de dos partidos o formar un gobierno de minoría, un escenario inédito hasta ahora en la historia reciente española.

Alta participación
Una posibilidad, descartada de antemano por ambos partidos, sería una alianza al estilo alemán entre las dos mayorías, en este caso el PP y el PSOE. El surgimiento de partidos emergentes, como Podemos y Ciudadanos (ambos sin representación parlamentaria hasta el momento) ha puesto a la política española en un escenario nunca antes visto, donde ambos debutantes buscan convertirse en alternativa al duopolio que ha imperado hace más de 30 años.

Las elecciones registraron una alta participación, que superó en más de tres puntos a las generales de hace cuatro años. Según datos provisionales del Gobierno, más del 73% de los ciudadanos con derecho a voto acudió a las urnas, frente al 68,94% que lo hizo en 2011. La jornada se desarrolló de forma tranquila y sin incidentes, por primera vez bajo un nivel cuatro de alerta antiterrorista, uno menos del máximo.