Las negociaciones para formar un Gobierno en España fracasaron el martes, por lo que habrá nuevas elecciones en junio, seis meses después de las precedentes.

Fue el líder del Partido Socialista Español (PSOE), Pedro Sánchez, quien anunció la noticia tras reunirse con el jefe del Estado de España en la tercera y última ronda de consultas tras las legislativas del 20 de diciembre.

“Le he dicho al rey Felipe VI que no cuento” con apoyos suficientes, anunció. “No puedo ni debo someterme a una nueva investidura”, dijo el político, que ya fracasó estrepitosamente en marzo en su intento de ser investido presidente del gobierno por un parlamento muy fragmentado.

Por lo tanto, “quedamos abocados a la celebración de nuevas elecciones”, subrayó, lanzando la responsabilidad de este fracaso sobre el partido de izquierda radical Podemos y su líder Pablo Iglesias.
Ante la incapacidad de las fuerzas políticas para ponerse de acuerdo, la Casa Real de España debía anunciar la convocatoria de nuevas elecciones para el 26 de junio poco después del fin de la ronda de consultas el martes por la noche.

La esperanza duró unas horas

España, bloqueada políticamente desde hace cuatro meses por un gobierno en funciones incapaz de tomar decisiones relevantes, vivió durante unas horas con la esperanza de escapar a nuevos comicios que prolongarán la falta de ejecutivo al menos tres o cuatro meses más.

El pequeño partido nacionalista valenciano Compromís, con cuatro diputados, había propuesto sorpresivamente por la mañana negociar un gobierno de coalición de izquierdas entre PSOE, Podemos y sus aliados y la coalición ecolo-comunista Izquierda Unida.

“El rey la ha recibido con sorpresa”, reconoció el líder del Compromís, Joan Baldoví, tras reunirse con él.
La propuesta –que preveía medidas de emergencia social, de lucha contra la corrupción o de regeneración democrática- fue voluntariamente imprecisa para que todos los partidos de izquierda tuviesen cabida en ella, sumando 161 diputados de los 350, explicó Baldoví.

“Es un insulto”

Los socialistas aceptaron la mayoría de los puntos propuestos por Compromís, pero impusieron dos condiciones imposibles de aceptar por las otras formaciones de izquierda: un ejecutivo dirigido por ellos con personalidades “independientes” –no un gobierno de coalición– y un compromiso “a apoyar los presupuestos generales del Estado para los dos próximos ejercicios”.

“Es un insulto que el PSOE quiera gobernar en solitario”, se indignaba a primera hora de la tarde la líder de Compromís, Mónica Oltra, vicepresidenta de un gobierno de coalición en la región de Valencia junto a socialistas y radicales de Podemos.

“A nosotros nos gusta mucho la propuesta de Compromís”, afirmaba poco después Iglesias, en rueda de prensa al término de su entrevista con el monarca, considerando que la contraoferta de los socialistas equivalía a un “no”.

El PSOE había defendido también horas antes la necesidad de incluir en el acuerdo a su socio de centroderecha Ciudadanos. Sin embargo, el presidente de esta formación liberal, Albert Rivera, desestimó de entrada la propuesta de Compromís.

El plazo constitucional para elegir a un nuevo ejecutivo que suceda al del conservador Mariano Rajoy vence el 2 de mayo.

Su Partido Popular llegó en cabeza de los comicios de diciembre (123 diputados). Pero, sin la mayoría absoluta de 186 diputados que logró en 2011 y ningún aliado, Rajoy renunció a intentar la investidura.

La misión fue entonces confiada al líder socialista Pedro Sánchez (90 diputados), que afirmó querer negociar con todos, a izquierda y derecha, salvo el PP. Sin embargo, sólo logró un acuerdo con Ciudadanos que desembocó en estrepitosos fracasos en dos votaciones de investidura en marzo por el rechazo de Podemos y del PP.